“El folclore es como el patio de la abuela: que entren todos”


17 agosto, 2019


El Chaqueño Palavecino será homenajeado en el Festival Atahualpa. “Los artistas no somos un producto de primera necesidad”, se lamenta.

SEGUNDA NOCHE

• Desde las 20 en Central Córdoba (Alem y Bolívar)

“Empecé con muchos sueños a cantar en los festivales y los cumplí a todos. Soy un agradecido, porque lo que me dieron la vida y la música está más allá de todo lo que pensé. Creo que no estoy en deuda con la música, aporté al folclore de la mejor manera y con los mejores músicos, los mejores bailarines, los mejores poetas y la mejor interpretación posible”.

Lo dice el Chaqueño Palavecino en una entrevista con LA GACETA, y de cara a una noche que no será igual a otras. El folclorista es la figura central del Festival Atahualpa, que este año lo homenajea especialmente en el club Central Córdoba, con transmisión en directo de Canal 10 y con una cartelera que también anuncia a Sergio GalleguilloHéctor Saleme, Por Siempre Tucu, Los Nocheros y Jorge Rojas.

Palavecino desplegó su amor por la provincia, con la que lo une tres décadas de relación, desde antes de dedicarse a la canción.

– Tucumán está presente siempre en su historia personal…

– Le tengo un cariño muy grande desde siempre. Viví prácticamente en Tucumán, fue gran parte de mi vida como obrero cuando venía en los camiones y en los ómnibus. Me alojaba en Luis F. Nougués y Gobernador del Campo un día por medio de la semana durante dos años, antes de que me conozcan, y acá grabé mis dos primeros casetes. Conozco todas las calles, por lo menos del centro, e iba a la plaza Independencia a escuchar a la Banda Sinfónica. Conozco al tucumano, hasta cómo te dice las cosas.

– ¿Cómo evalúa su carrera?

– Lo que hice no fue en vano, tuvo una buena respuesta y por eso estamos presentes en el Atahualpa, con casi 35 años de música y 23 de venir al festival. Este homenaje es una decisión de Rubén Urueña y es un privilegio, porque los reconocimientos son los que quedan de todo lo que uno anduvo. También le agradezco a Canal 10 que me haya declarado padrino de uno de sus estudios. Logré premios Gardel, Grammy, Jesús María, tantos… No es fácil hacerlo con la música argentina, y ojalá se sigan sumando. La gente es la jueza, es la que me eligió y me puso en un lugar. No sé si soy el mejor, sino uno más que suma en el cancionero popular, aunque sé que no pasé desapercibido. Somos cantores de la música criolla porque vinimos de allí y aprendimos de los mayores, somos una continuación de otros que ya defendieron esta música que está vigente especialmente en las provincias.

– ¿Va a ser un recital con un repertorio especialmente local?

– Lo único que pido es que me den tiempo, tengo muchos temas para ofrecer, muchas zambas tucumanas de Atahualpa Yupanqui que tuve ganas de grabar. El tucumano lo adoptó y uno es un pregonero de las canciones que gustan. También estarán los temas infaltables que todo el mundo conoce porque entraron en su corazón y algunos nuevos, que estoy grabando, porque siempre quiero hacer cosas nuevas. Ahora estoy sumando algo de música sudamericana, de Perú y Chile. Pero sólo en parte, porque el folclore argentino está muy bien hecho y es muy variado, son más de 90 ritmos, y algunos se conservan mucho aunque otros lo desvirtúan un poco. El folclore es como el patio de la abuela: que entren todos.

– ¿Qué implica un festival de estas características en la crisis?

– Esta no es una cartelera fácil de conseguir, se trae lo mejor que se puede. Es muy costosa en momentos difíciles. Se resintió mucho el consumo cultural por la falta de dinero. Los productores que organizan un festival hacen una inversión muy alta, se paga todo y cada vez hay más impuestos. Tucumán responde, aunque en los últimos años se notó una merma por todos lados. Nadie sabe qué va a pasar; yo mantengo un equipo de 30 personas, lo mío es una PyME que crea trabajo, paga sueldos y atiende todo, y se nos descuidó mucho en este tiempo. Y los artistas no somos un producto de primera necesidad. Dependemos de la gente, si quiere venir a vernos, si se quiere alegrar un rato… Pero cada vez más alguien se priva de algo.

– ¿Se imaginaba su presente artístico cuando era chico?

– Salí de una zona olvidada y anegada del país y miren a dónde llegué poniendo el hombro. Muchos han ido a cubrir la frontera en la costa del río Pilcomayo, cerca de Bolivia y Paraguay, y soy un agradecido con casi 60 años. Todavía tengo bastante hilo en el carretel.

Fuente: Fabio Ladetto / La GACETA

 

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