Reabrió sus puertas el Museo Presidente Uriburu


25 enero, 2021


Con gruesas paredes de adobe, techos de teja, y un balcón colonial, el Museo Presidente Uriburu guarda en su interior piezas del patrimonio histórico.

Con gruesas paredes de adobe, techos de teja, y un balcón colonial, sobre la calle, el Museo Presidente Uriburu guarda en su interior piezas del patrimonio histórica que no solo cuentan la vida del que fuera el primer presidente salteño, sino de los quehaceres de la vida diaria.
Desde utensilios de cocina, hasta vestidos y calzado de la época, pasando por una rica biblioteca, este museo espera poder recibir a los salteños.

Este casona que se caracteriza por tener como centro de distribución y circulación un patio centro fue edificada en la segunda mitad del siglo XVIII sobre la calle Real o de San Francisco. Perteneció a José Fermín de Zabala y es un exponente de la arquitectura salteña del período colonial.
A principios del siglo XIX (1810) fue adquirida por José de Uriburu y desde entonces fue ocupada por diversos herederos de la familia hasta que, en 1947 cuando era propiedad de José Evaristo Uriburu y Leonor Uriburu de Anchorena, fue donada al Estado nacional, para ser utilizada como museo y biblioteca.

Su arquitectura está estructurada en base a patios, lo que le otorga a las casas modelo de aquella época un esquema común y una particular similitud. “Se buscaba la posibilidad de desarrollar una vida al aire libre en un ambiente controlado y dentro del recato que marcaban las costumbres de la época”, detalló Mario Herrera, del área de Atención al Público del Museo.

La casa Uriburu cuenta con seis salas que recrean los objetos de la vida cotidiana de la época colonial, de allí los objetos organizados en salas como el dormitorio, la cocina, el patio, el comedor.
La casa de Uriburu cuenta también con una sala que recuerda al general Juan Antonio Álvarez de Arenales.

En mayo de 2019, luego de seis meses de obras de recuperación, el museo reabrió sus puertas. Durante ese período de trabajo se arreglaron los problemas de humedad en los techos y salones, se reacondicionó la escalera que tenía toda a parte superior dañada e impedía ascender al primer piso.

En este primer piso se organizó un espacio destinado al ex presidente Uriburu, donde además de poder apreciarse algunos elementos personales, incluso parte de su biblioteca, se puede ver filmaciones de época cedidas por el Archivo de la Nación.

La primera sala muestra los muebles de la época como un espejo veneciano y una mesa de arrime de origen francés. Mario Lazarovich, arquitecto y director del complejo Histórico del Norte, integrado por el Cabildo de Salta, el Museo Posta de Yatasto y Museo Uriburu contó que en 2018 se buscó darle un nuevo giro de visita y aprovechar bienes y objetos que estaban guardados.

Así se creó el guión museográfico que cuenta a través de la casa y los bosquejos. El nuevo guión presenta a Salta en la época colonial y las características arquitectónicas del siglo XVIII. Con una línea de tiempo comparando con lo que pasaba en el resto de Sudamérica, Cuzco, Buenos Aires y Europa.
“También se puede ver el mobiliario de aquella época, a base de madera y cuero. Mientras eso ocurría en Salta, en Europa comenzaba el desarrollo de los estilos Luis XIV, que recién llegan acá en la segunda mitad del siglo XIX“, expresó Lazarovich.

Otro de las salas fue destinada, íntegramente, a la muestra de objetos de platería. El arquitecto Lazarovich recordó la importancia de estos objetos y su producción en la zona, y que por aquellos años, el norte del país mantenía un fuerte contacto comercial con Potosí.
María Campero de Larrán, conservadora, se encargó de guiar a El Tribuno en el recorrido por el museo, descubriendo el valor de las obras de artes y otros objetos valiosos de la época.

La cocina de la época colonial de la casona. Jan Touzeau

“Los cuadros que se pueden ver en el museo son en su mayoría retratos del siglo XIX. Hay que recordar que por aquellos años no existía la fotografía así que las personas importantes se hacían retratar”, destacó.

Lazarovich agregó que por aquellas épocas, era parte de la rutina de todos los días, el rezo del rosario.

Es por eso que esta casona colonial también cuenta con un sala de oraciones donde se puede apreciar un reclinatorio y candelabros que recrean el espacios.
Mirtha Paz, miembro del equipo de conservación del museo, detalló que en esta sala también se pueden encontrar libros de lectura que van del siglo XVII al XIX con tapas de nácar e incrustaciones de bronce.

Entre uno de estos ejemplares se pueden ver algunos que fueron restaurados, sobre los que se hizo un trabajo de intervención para rescatar el libro.
“Uno de estos es un devocionario del siglo XIX, que se mantiene en una cabina de aislación a una temperatura de 45 grados. La idea es prolongar la vida de estos libros y se los saca solo para exhibición, dándoles una buena estabilidad de papel. El museo estuvo 6 meses cerrado para poder acondicionar las piezas y los objetos de la casa”, recordó Mirtha Paz.

Dentro de las obras de mantenimiento que se realizaron en el museo también se suma la instalación de una sistema de seguridad, por lo que cada vitrina cuenta con una alarma y un sistema independiente de control las 24 horas.


Fuente: El Tribuno Salta

 

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