Raúl, otro salteño que se recibió ingeniero nuclear y es del semillero del profe Córdoba


14 julio, 2021


El joven tiene 25 años y se recibió en el Instituto Balseiro. 

Con la emoción de haber alcanzado finalmente el título de ingeniero nuclear y todavía en Bariloche, Raúl Aramayo busca tranquilizarse, resolver cuestiones administrativas que tienen que ver con su nuevo estatus profesional y viajar a Salta. 
“Quiero ir a ver a mi familia. Hace un tiempo que no los veo y necesito compartir con ellos esta felicidad. Por la pandemia no pudieron venir el día que rendí mi tesis”, contó Raúl a El Tribuno.

Este joven de 25 años hace un par de años que está en el Instituto Balseiro. Su camino para llegar a este objetivo comenzó cuando estaba en tercer año de ingeniería nuclear en la UNSa, entonces tenía 22. En aquella época se puso en contacto con el profesor Daniel Córdoba, que llevaba adelante los talleres de acompañamiento para los estudiantes de las ciencias duras.
“Recuerdo que para poder rendir e ingresar comenzamos a prepararnos un 28 de diciembre de 2017 y rendimos el 4 de mayo de 2018, en Tucumán. El profe estuvo con nosotros todo enero y febrero, todos los días. Nos acompañaba en la resolución de problemas y análisis. Sin pedirnos un peso. Dejó sus vacaciones por nosotros”, recuerda.
Y agrega con nostalgia: “Para él esto era su vida, tenía una gran dedicación y nos brindaba todo su apoyo. Es algo que nunca voy a dejar de agradecerle, aunque ahora el no puede saberlo”.
Mientras disfruta de este reciente éxito, Raúl analiza la posibilidad de ingresar a una maestría en el Instituto Balseiro o dedicarse al área de programación.
Si bien existe la posibilidad de irse al exterior y profesionalizarse afuera, en la decisión de este chico pesa el poder estar más tiempo con su familia. Incluso destacó que la mitad de sus compañeros se van al exterior.
El camino para llegar a este centro de estudios no fue nada fácil. Si bien era un estudiante con muy buenas calificaciones, y con disciplina, cuando comenzó los talleres del profe Córdoba fue llevado a otra realidad. “Los talleres que dictaba el profe buscaban que choques una y otra vez contra la pared. A veces te desmotivás, porque venís con que te sale todo y te encontrás con situaciones que no podías resolver”, recordó.
Tiempo, dedicación y búsqueda de resoluciones fue el camino que eligió y finalmente alcanzó su objetivo. En aquel momento, para el examen de ingreso que se rindió en Tucumán se presentaron 7 salteños y solo quedaron 3.

 

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