Coronavirus: científicos argentinos investigan una molécula bovina que podría ser clave


26 junio, 2020


Se trata de los “interferones Lambda”, mediadores naturales de protección antiviral.

Como fármaco podría servir para impedir que el Sars CoV-2 llegue a los pulmones. Las pruebas de laboratorio arrojan resultados muy alentadores.

“Pudimos comprobar que nuestro interferón Lambda bovino inhibe por completo la replicación del Sars CoV-2, incluso al emplear concentraciones muy bajas. Induce un estado antiviral: se activan genes propios de nuestras células y se vuelven resistentes a la infección. Funciona de manera maravillosa, para nosotras fue una sorpresa muy grata”, señala Alejandra Capozzo, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora principal del Conicet en el Laboratorio de Inmunología Veterinaria Aplicada del INTA. Aunque los humanos también tienen sus interferones y se activan de manera natural ante un patógeno, los de las vacas resultan más adecuados. Se trata, como describe la experta, de moléculas que actúan directamente sobre las mucosas, las vías y el tracto respiratorio, casualmente, las regiones por dónde ingresa el virus. Realizar un fármaco que despliegue esta respuesta “podría convertir al coronavirus en una enfermedad menor, al evitar que conquiste los pulmones”, detalla Capozzo.

–Su investigación se centra en elinterferón Lambda, ¿a qué se refiere?

–Es una de las moléculas que produce el cuerpo de manera natural para defenderse de los virus. Los interferones que todos conocen son los de tipo I y el Lambda es III, con lo cual se distinguen por el sitio específico en el que cumplen con su actividad. Mientras los de tipo I poseen receptores en todas las células, el Lambda los tiene pura y exclusivamente en el epitelio (tejido superficial) de las mucosas, las vías y el tracto respiratorio superior e inferior.

–Es decir que actúa, precisamente, en las regiones que el Sars CoV-2 utiliza para ingresar al organismo.

–Exacto. Por eso, aunque suministremos el interferón de manera sistémica, por más que sea inyectado en otra parte del cuerpo, solo actúa en ese lugar específico. Esta es una ventaja muy pero muy importante ya que no es tóxico. En la actualidad, se emplea para tratamientos en hepatitis C e, incluso, en algunos casos se ha utilizado para influenza, por ejemplo.

–Si los humanos desarrollan de manera natural esta molécula, ¿por qué ustedes la quieren producir como medicamento? ¿No es suficiente la que genera el cuerpo para acabar con el virus?

–Nuestra hipótesis es que cuando el patógeno ingresa a nuestro cuerpo e infecta, bloquea la producción del interferón. Precisamente, el hecho de que el virus inhiba su acción es lo que nos invitó a pensar en la efectividad de esta defensa natural. Pero, de alguna manera el Sars CoV-2 se las arregla para evadir dichar espuesta y, en efecto, debemos generarla desde el laboratorio. Como las moléculas son muy chiquitas y solubles, presentarlas en un sistema recombinante es muy económico y accesible. Además, nuestra iniciativa es novedosa porque es de origen bovino. Extraemos aquella porción del genoma que nos interesa del animal y lo expresamos en células humanas.

–¿Por qué el de las vacas?

–Porque es en un 90%, aproximadamente, igual al de las personas. Sin embargo, mientras el de los seres humanos varía de acuerdo a los diferentes individuos, el de las vacas no. Sus interferones Lambda funcionan de la misma manera sin importar a quien sea suministrado. No es algo que descubrimos de manera reciente sino que nos concentramos en esto desde hace más de 6 años, de hecho, en el equipo tenemos una tesis doctoral realizada al respecto. En el mismo sentido, trabajo en el INTA y me especializo en virus bovinos para tratar de comprender cómo el sistema inmune responde frente a los problemas que los patógenos generan. En el marco de la pandemia decidimos probarlo contra Sars CoV-2 y demostró ser muy efectivo.

–¿Cómo actúa?

–Realizamos las pruebas en el Malbrán con la ayuda de la doctora Elsa Baumeister y de la bioquímica Estefanía Benedetti. Pudimos comprobar que nuestro interferón Lambda inhibe por completo la replicación del Sars CoV-2, incluso al emplear concentraciones muy bajas. Induce un estado antiviral: se activan genes propios de nuestras células y se vuelven resistentes a la infección. Funciona de manera maravillosa, para nosotras fue una sorpresa muy grata. De inmediato hicimos pruebas de seguridad para chequear que no afecte las células del propio organismo y también fue perfecto; no posee efectos adversos ni ocasiona ningún tipo de mortalidad celular. Estamos obteniendo resultados que nos alientan a seguir adelante, es un producto muy promisorio.

–¿Por qué un fármaco en base a interferón Lambda podría ser fundamental para evitar que el virus llegue a los pulmones?

–Como el interferón actúa en el epitelio de las mucosas, pensamos que en caso de estar disponible como un medicamento, podría ser recetado durante los primeros días de síntomas tras un diagnóstico positivo. Esto le impediría al virus seguir infectando y continuar su camino hacia el tracto respiratorio y los pulmones. De esta manera, culminaría en una infección sin tanto riesgo para la salud. Al mismo tiempo, podría ser clave para evitar que se contagien los contactos estrechos: al hallar la gente que el contagiado frecuenta podrían recibir una dosis de inmediato. Una vez que el fármaco ingresa al organismo, su actividad se despliega entre 6 y 15 días, así que en caso de ser inyectable, con una o dos dosis alcanzarían. También evaluamos la posibilidad de que sea con un nebulizador, o bien, mediante unos inhaladores similares a los que se emplean en pacientes con asma.

–En Europa están probando interferones Lambda humanos en ensayos clínicos…

-Sí, un equipo danés está con eso. Nosotros presentamos una solicitud de patente Conicet- EEUU del nuestro, el interferón bovino. Así que en unos meses estaremos defendiendo nuestra propuesta para ver si es aprobada para uso contra Covid-19. Hoy en día estamos en conversaciones con varias empresas porque el desafío será comenzar con los ensayos en personas y, si todo va bien, escalar el producto para fabricarlo a gran escala y registrarlo como un medicamento accesible para todos y todas.


Fuente: Página12

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