Autorizan a comer caraguay y a vender su piel en el Chaco-Salteño


28 noviembre, 2019


Lo autorizó para verano el Gobierno porque contribuye a la dieta de originarios.

Todos conocemos a alguien colorado a quién apodan “caraguay”. ­Cuidado! Si es un amigo no se lo coman aunque el Gobierno de la Provincia de Salta haya autorizado recientemente la caza y venta del lagarto colorado o iguana colorada como medida para paliar el hambre en el Chaco salteño, a través de la resolución Nº 820 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, publicada el lunes en el Boletín Oficial. La medida, que se cumple a diario en las áridas extensiones chaqueñas aunque nadie lo autorice en boletines oficiales, ya generó polémica y rechazo de las protectoras de animales y de todos los vegetarianos y veganos que juraron hacer una presentación en la Justicia para lograr la nulidad de esta resolución que, en honor a la verdad, existe desde siempre, solo que se renueva como se hace con los períodos de veda o permiso para la pesca en los ríos.

Es que para los wichis, tobas y criollos que viven en los puestos y comunidades de Morillo, Santa Victoria Este, Los Blancos, Misión San Felipe y parajes de Orán, San Martín y El Galpón (autorizados por esta resolución a consumir y comercializar el caraguay), la proteína casi única y escasa que consumen es de este lagarto que se ha vuelto protagonista en las noticias de los últimos días, y cuya carne de la cola dicen que es una verdadera delicia. El cuero del caraguay también tiene su valor en pesos.

Roberto Rainer Cinti, en su libro Fauna argentina. Dramas y prodigios del bicherío, dice: “Para wichis y chorotes es un pícaro de antología, capaz de embaucar al astuto zorro e incluso a Tokuaj, el mítico Burlador. Entre los tobas tiene fama de bicho sabio, más inteligente que el hombre, a quien confió las virtudes del té de lengua de iguana, remedio infalible para chicos atragantados con higos de tuna. Y en el folclore santiagueño aparece como un fanfarrón de aquellos. Convencido de que no había coletazo más poderoso que el suyo, desafió al mismísimo rayo… ­y del lagarto no quedó más que el cuento! Los cowboys de Tejas ignoran que sus botas lucen apliques de tan ilustre personaje. Se los hacen pasar por cuero de una temible víbora del desierto, atributo de virilidad. Además, no se interesan por cosas de indios… y menos del Tercer Mundo…”

Lo cierto es que salvo a los que tienen hambre y saben cazarlo, no le deseo a nadie que se tope con un caraguay porque a simple vista, asusta. Es una iguana de gran tamaño, llegan a medir un metro del hocico a la cola. De cuerpo robusto, cabeza ancha y extremidades cortas, posee un tono colorado en su lomo llegando a anaranjado en el vientre y cubierto con manchas negras y blancas que dibujan su cuerpo cilíndrico. Son animales muy glotones, comen casi cualquier cosa.

En el Chaco salteño se le atribuyen propiedades curativas a su grasa que se unta en el cuerpo y sana desde los huesos has ta una neumonía, dicen.

FUENTE: EL TRIBUNO SALTA

 

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