Una joven salteña fue elegida para probar la vacuna contra la COVID-19


21 agosto, 2020


La voluntaria María Luján González es periodista.

María Luján González, más conocida como Lula por sus amigos y en las redes sociales, es una joven periodista salteña que vive en Buenos Aires y que fue elegida como voluntaria para probar la vacuna desarrollada por BioNTech, en colaboración con Pfizer, para prevenir la COVID-19.

“Esto es poner el cuerpo. Más que nada es por la inquietud periodística, pero también por una cuestión de una devolución que debemos hacer las personas a la sociedad. El ensayo, que es parte de la fase 3 de prueba de la vacuna, está liderado por el infectólogo Fernando Polack, que es argentino. Es una confianza que es un reconocimiento a la ciencia argentina, a nuestros científicos que se rompen los ojos y también ponen el cuerpo; y que muchas veces no los reconocen. Mi voluntariado es para aportar, para devolver, para agradecer”, dijo Lula en diálogo telefónico con El Tribuno.

La vacuna experimental ya demostró resultados positivos en las primeras etapas de investigación clínica, en las fases 1 y 2, que miden su seguridad y la eficacia.

En Argentina se probará el 20 por ciento del material disponible en esta fase 3, para la cual ya dio su aprobación la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat).

Y Lula se apresta al desafío. Cuenta con el apoyo de sus fieles compañeros de vida: Fernando Leider, un excelente músico de los adoquines porteños; Jaime, el mimoso y “machirulo” perro callejero alemán y su par, el salchicha Teo. Los cuatro viven en un departamento de Almagro, con un balcón donde se siente el aroma y los rumores de la bohemia tanguera y murguera de La Guardia Vieja.

“Estoy tranquila porque no los tengo que dejar por mucho tiempo a mis tres changos”, dijo en tonada salteña.

“Ya me darán la fecha para ir al Hospital Militar y de ahí tengo dos años de controles y seis vacunas más en ese lapso de tiempo. También me dijeron que tengo que desarrollar una especie de bitácora en donde iré anotando determinadas cuestiones que me pedirán. Lo mismo, si hay algún efecto adverso puedo volver atrás y retirarme. Esto es totalmente voluntario y no hay pago alguno”, dijo seriamente.

Lula es una joven de 36 años, hincha de Gimnasia y Tiro, fanática del “Coya” Daniel Castellano, que sólo toma un medicamento.

Con tan pocos años lleva una trayectoria amplia en diversos medios de comunicación. Luego se fue a Buenos Aires en 2012 y comenzó a remar en ese dulce de leche trabajando como “freelance”.

En el camino fue colaboradora de las redacciones de Clarín, Infobae y Página 12. Fueron 8 años durísimos, aunque en 2019 fue el despegue cuando formó parte del equipo de cobertura, para las elecciones presidenciales, del Washington Post. También se dio los lujos de escribir para la revista ANFIBIA, entre tantas otras, siempre con la impronta verde, feminista y colectiva. La llamaron, también el año pasado, para ser parte del equipo de corresponsales de RT (Televisión Rusa) y sigue en ese trabajo, limitada como todas y todos a una cuarentena que es por la vida. Respeta los credos, aunque tiene confianza en la comunidad científica argentina. O quizás sea la experiencia; empirismo y razón.

En julio último, la imagen de un invierno gris cruzado por el coronavirus la puso a Lula en la puerta del cementerio del barrio de Chacarita. Sola esperando el crematorio de Mario, el hombre de 75 años que fue su abuelo postizo cuando llegó a la CABA. Ángel de la Guarda, amuleto de la buena suerte que tuvo cuando llegó a “la ciudad de la furia” y al fin encontró un lugar en Córdoba y Callao, zona inquieta donde las personas no tienen rostros ni saludos. Mario fue su abuelo por elección y murió por COVID-19.

Un poco de su vida

“Es un año en donde lo más difícil es trabajar en periodismo porque hay demasiada mala información dando vuelta. Tenemos a periodistas que desinforman, a comunicadores irresponsables que promueven el dióxido de cloro. Como periodistas debemos aportar para promover una sociedad informada”, definió Lula.

Trabajó en policiales, cultura pero el ámbito que más le gusta es el político. Realizó coberturas internacionales en casos como el crimen de las turistas francesas y un click le hizo darse cuenta de que tenía que vivir la experiencia en “la gran ciudad”. Al principio se perdía un poco, pero después de varios años ya siente como hogar propio a Buenos Aires, “donde tiene buenos amigos”.

 


Fuente: EL TRIBUBNO SALTA

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