Una colorida fiesta dio inicio al mes de la Pachamama


2 agosto, 2019


Cientos de turistas se llegaron ayer hasta la localidad cabecera del departamento Los Andes.

Tal como estaba previsto, cerca del mediodía comenzó ayer en San Antonio de los Cobres el festejo en honor a la Pachamama, con un colorido ritual mezcla de cultos precolombinos con rezos católicos.

El sincretismo de dos culturas tan distintas dio marco, un año más, a que se inicien los festejos a la Pachamama en este departamento andino, como en toda la provincia de Salta y buena parte del norte argentino.

Cabe señalar en este punto que los “convidos” y homenajes a la Madre Tierra se irán replicando en distintas localidades de los valles salteños a lo largo de todo el mes de agosto, para concluir en el otro municipio puneño, como es Tolar Grande, el 31 del corriente, con otro festejo organizado por la Municipalidad y las comunidades kollas.

La primera de las ceremonias previstas tuvo lugar en la apacheta señalada en la plaza de la Cultura Andina, donde se reunieron propios y extraños con un cierto nivel de ansiedad y curiosidad, especialmente entre los turistas.

En un momento determinado el oficiante pidió autorización a las autoridades presentes para iniciar la ceremonia y comenzó invocando a las deidades prehispánicas, como la Madre Tierra y el Padre Sol, para seguir luego con un agradecimiento sostenido a la Tierra por los frutos y el ganado otorgados en el año que terminó, y pidiéndole sus bendiciones para las cosechas del año que viene.

Más adelante comenzó el real “convido”, parte del ritual mediante el cual se ofrece a la Pachamama todo tipo de comidas y bebidas alcohólicas, destacándose entre las primeras un estofado de suyo, es decir de un animal nonato. Así, sin solución de continuidad, el oficiante fue invitando a todos los presentes a hacer lo propio, instante en que el misticismo de agradecer a la madre naturaleza sus dones ganó mayor altura.

También se le ofrecen, en perfecta simbiosis pagana, cigarrillos encendidos que los presentes dejan a orillas del pozo donde se ofrecen los dones. Más tarde fue el tiempo de la danza y el baile, durante el cual todos los presentes bailaron al ritmo de sayas y otras músicas andinas alrededor de la apacheta.

Alegría y respeto

El intendente de San Antonio de los Cobres, Leopoldo Salva, hizo referencia a la fiesta de la Pachamama explicando que “para nosotros el 1 de agosto representa una gran alegría. La fiesta en honor a la Pachamama la tomamos con mucho respeto. La ceremonia a la Madre Tierra se realiza fundamentalmente en agradecimiento por todo lo que nos brinda, por la vida. La tierra nos brinda toda su riqueza, el oro, la plata, todos los minerales, precisamente, se sacan de sus entrañas”.

El jefe comunal dijo además que agosto constituye un tiempo de reflexión. “Hablamos de preservar nuestro ambiente, nuestro ecosistema. La Tierra es nuestra casa y por eso tenemos que protegerla para que siga dando vida para nuestra generación y las venideras. Nosotros somos muy agradecidos como comunidad a la Pachamama”, explicó Salva. Los lugareños manifestaron que es una fiesta que se vive en comunidad y que la ceremonia es el centro de unión, un rito ancestral trasmitido de padres a hijos y que se repite cada año.

En los tradicionales rituales el rol del “chachero” es fundamental. Es quien acompaña al maestro de ceremonia que en este caso es el chamán o cacique de la comunidad, responsable de abrir y cerrar los actos de ofrenda o convite.

El chachero, en tanto, es el encargado de encender la “chacha”, planta propia de la región puneña con la que la gente se sahuma.

Fuente: El Tribuno Salta

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