Un salteño en la Antártida: “Cada día es un aprendizaje y una gran experiencia”


26 mayo, 2020


Por primera vez en su carrera naval, Carlos Rodrigo Vizcarra se encuentra en la Antártida, siendo parte de la dotación de la base conjunta antártica Orcadas.

Base conjunta antártica Orcadas – De chico nunca imaginó ser marino porque no sabía lo que significaba ni conocía a alguien que integrara la Armada Argentina o alguna otra Fuerza Armada. Tampoco conocía el mar, sólo por la televisión.

“Pero hoy puedo decir con orgullo que amo lo que hago, me gusta el mar y estoy muy agradecido con todos los que me han ayudado a llegar hasta acá”, introdujo el Cabo Primero Carlos Vizcarra, de 28 años.

Asegura que la Armada es su segunda casa, “valoro mucho todo lo que se hace dentro de esta Institución, las posibilidades que me ha dado y el enorme sentido de pertenencia que me genera”, expresó el joven salteño, quien se encuentra en Orcadas invernando junto a una dotación de 15 miembros más.


En este momento de su carrera –que comenzó hace 10 años– se encuentra realizando la campaña antártica de invierno, “estoy en Orcadas, un símbolo de la presencia Argentina en la Antártida, y viviendo unagran experiencia, porque cada día es un aprendizaje y me siento afortunado de estar acá. Es una etapa importante de mi carrera y quiero estar a la altura de las exigencias que impone la Antártida”.

A cargo de las reparaciones electrónicas, informáticas y comunicaciones, un día habitual en la vida del Cabo Primero Vizcarra es verificar la correspondencia que llega a través del correo electrónico y la mensajería; realizar pruebas y mantenimiento de todos los equipos de comunicaciones; y verificar el buen funcionamiento de las antenas de radio, internet y TV Satelital.

Desde febrero de este año hasta febrero del 2021 permanecerá en el continente blanco, una nueva experiencia en su carrera, ya que es la primera vez que realiza la invernada. “La convivencia es buena, los días se hacen llevaderos y siempre hay algo que hacer”, contó Carlos.

“Nos hemos preparado mucho en el Comando Conjunto Antártico a lo largo del año pasado y si bien hacemos el esfuerzo de estar lejos de la familia, aislados del mundo, servir a la Patria es un gran privilegio que me llena de orgullo y amor por lo que hago”
Este joven marino de Salta egresó de la Escuela de Suboficiales de la Armada en el 2012 donde se especializó como Mecánico en Sistemas, ya que había finalizado una formación como técnico electrónico en su secundaria, la E.E.T. Nº 3113 “Francisco Tobar” en Mosconi.

Pero fue a mediados del 2010 donde todo empezó. Inició una carrera universitaria que se tornó difícil de seguir por los gastos que implicaba y lo complicado de la economía familiar; así que Carlos decidió buscar su futuro por otro camino y fue cuando descubrió la Armada.
“El personal de la Delegación Naval de Salta había llegado a un pueblo cercano a Mosconi para difundir las carreras de la Institución e incorporar jóvenes a sus filas y asistí a la convocatoria. Me gustó lo que vi, me sentí identificado con muchas cosas, y decidí realizar todos los pasos para ingresar”, relató. Era la primera vez que salía de su pueblo querido, expresa con nostalgia.

“Me sentí entusiasmado y con buenas expectativas, y siempre conté con el apoyo de mi familia”, dijo. De su papá Juan Carlos Vizcarra (67), su mamá Marcela Nieva (48) y sus 5 hermanos.

Su primer destino naval fue la Agrupación Buzos Tácticos ubicada en la Base Naval Mar del Plata, ciudad donde Vizcarra tiene su actual residencia. En la Agrupación estuvo sólo un año pero fue donde empezó a vivir la experiencia de ser parte de la Armada, donde conoció buenos amigos y profesionales.

Luego solicitó hacer la capacitación en Submarinos y es así que en el 2014 fue a la Escuela de Submarinos y Buceo también en Mar del Plata, con el objetivo de ser submarinista. “La capacitación fue de mucha exigencia, tanto física como mental, de gran dedicación y voluntad para alcanzar el objetivo soñado. Conocí grandes amigos, muchos de ellos hoy se encuentran en patrulla eterna custodiando nuestro mar –tripulantes del submarino ARA “San Juan”–; siempre los recuerdo.”

En el 2015 fue destinado al submarino ARA “Salta”, “donde también viví lindos momentos entre adiestramientos y navegaciones, y conocí buenas personas. Hice de ese destino y la ciudad de Mar del Plata, mi lugar en el mundo”, destacó.

De la Armada lo que más le gusta es la camaradería que existe en cada destino, la que nace en los institutos de formación y perdura a través del tiempo, “me gusta el compromiso que hay en cada especialidad, me gusta lucir el uniforme en cada ceremonia y cada desfile, cantar el Himno Nacional y ver flamear la Bandera; hay muchas cosas que me gustan de todo lo que hago”.
Tiene la expectativa de crecer en la carrera y, sobre todo, en la especialidad, “ampliar mis conocimientos, poder adquirir buenas experiencias y capacitarme”, aseguró. Otro de sus sueños es viajar a bordo de la fragata ARA “Libertad” y recorrer el mundo, “algo con lo que mis padres también sueñan”, anheló.

“Me pone feliz volver a Mosconi”

Volver a ver a su familia, amigos de toda la vida, y disfrutar del lugar que lo vio nacer y crecer, lo pone muy feliz. “Los mejores recuerdos de mi vida son de mi pueblo, el jugar en las calles, conocer a todas las personas, las reuniones familiares en casa de mi abuela y juntarme con mis amigos a jugar a la pelota. Siempre me dan ganas de volver y recorrer todos los lugares en los que crecí y viví una infancia plena y sana”, describió con detalle.

Carlos hizo la primaria en la “Escuela Coronel Jorge Enrique Vidt” de Mosconi. De su localidad, situada en el Departamento salteño de San Martín, extraña también las comidas de su provincia: “Son muy ricas, y mis padres preparan las comidas típicas de la región como son los tamales y las empanadas salteñas, ellos trabajan y viven de eso”, enfatizó con orgullo salteño.

Contó que combina su carrera militar con el running, entrenando para carreras de calle y maratón; y cuando vuelve a Mosconi, también sale a correr por ahí, donde el aire es fresco y realmente lo disfruta.

FUENTE: LA GACETA MARINERA

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