Un maestro construyó siete hornos de barro para comedores y merenderos


14 octubre, 2020


Se trata de Javier Kairuz, quien tomo esa iniciativa desde el inicio de la pandemia para colaborar con los sectores más vulnerables de la localidad.

A la crisis histórica que viven los sectores vulnerables de la comunidad, se sumó la pandemia de Covid 19 que profundizó aún más sus carencias. Fue así que surgieron este año comedores y merenderos, para paliar la difícil situación por la que atraviesan muchas familias cerrillanas.

Javier Kairuz (54), docente salteño, decidió ponerse manos a la obra y colaborar con un arte que conoce desde muy pequeño, la construcción de hornos de barro. “Vengo de una familia de Metán Viejo. Cuando era chico a modo de juego fui aprendiendo de mi padre a construir hornos de barro. De grande, cuando los tiempos estaban difíciles, este oficio me ayudó mucho económicamente. Hice algunos hornos importantes como el de la iglesia San Francisco, de la ciudad de Salta”, contó a El Tribuno.

Kairuz se casó con una cerrillana, que lo llevó a vincularse con la realidad de ese municipio del Valle de Lerma y a conformar junto a los gauchos de la zona el fortín Poncho Marrupe, de La Candelaria, y a organizar eventos culturales.

Construir un horno requiere del manejo de una técnica depurada y también mucho de arte, ya que a los cálculos matemáticos se suma el uso de materiales nobles y el amasado del barro como un alfarero. En el armado de la cúpula no solo se persigue la eficiencia, sino también la estética.

 

 

“Yo consigo las puertas y chimeneas de un amigo que me hace buen precio, ya que sabe que este trabajo tiene un fin social. Ocupo, además, adobones (ladrillones) y trozos de ladrillos. Estos últimos me los regalan en una cortada de Cerrillos. También uso una buena cantidad de sal gruesa y vidrio molido. Y finalmente utilizo cerca de 30 carretilladas de una tierra arcillosa que se mezcla con viruta, especial para este tipo de estructura”, detalló Kairuz.

Como previamente se levantan las paredes de apoyo y la loza, la construcción de la cúpula le insume al menos un día y medio de duro trabajo, para el que necesita de un ayudante.

 

Ya son siete los hornos que lleva levantados en lo que va del año y que fueron donados a los merenderos Pequeña Dina (Bº Los Paraísos), Conquistando Sonrisas (Bº Los Paraísos) y en la Cocina de Anita, que funciona como un comedor. También al merendero Benjamín “Michi” Cari (Bº Congreso Nacional) y al de Juan Pablo II. “Hice otro horno en una casa donde se juntan los beneficiarios de un programa llamado Pan Solidario y otro en Pinares. También les llevo en este caso harina, azúcar y otros insumos”, relató el docente.

 

Maestro de escuela, profesor de matemática y también concejal, Kairuz recordó: “Desde que comenzó la pandemia, sentí que esa era mi tarea, mi aporte para con los sectores más vulnerables. Por mi tarea social me invitaron hace un tiempo a participar en política y quiero que eso ayude y no empañe lo que uno hace”.


FUENTE: EL TRIBUNO SALTA

Comentario

^