Un atractivo imperdible / Te contamos todos los secretos del Cabildo de Salta


27 marzo, 2019


El Museo Histórico del Norte guarda verdaderos tesoros de nuestra cultura. 

Es uno de los museos más importantes del país por la riqueza de su patrimonio, que resume siglos de historia argentina y sudamericana. Situado a un costado de la plaza 9 de Julio, en lo que era el cabildo, hoy observa impasible a los ajetreados salteños que cruzan su recova. Por esta razón, cuando pasamos el umbral, el silencio de sus patios nos transportó inevitablemente a otra atmósfera.

En sí, el edificio es una verdadera joya arquitectónica del período colonial, de líneas sencillas propias del virreynato. Sus dos plantas conservan partes que datarían del año 1717, pero en su mayoría corresponde a las grandes refacciones que se realizaron entre 1789 y 1807.

A principios del siglo XX, había sido vendido en subasta pública, perdiéndose la sala capitular ubicada en el ángulo noroeste para construir una vivienda particular. Pero en 1936, la inteligente intervención del senador nacional Dr. Carlos Serrey, permitió que fuese recuperado y declarado Monumento Histórico Nacional en 1937.

Aquellas pequeñas cosas

Empezamos a recorrer las salas que rescatan desde los tiempos preincaicos hasta la época de la Independencia. En las primeras, los vestigios de las culturas indígenas están simbolizados en aquellos objetos de uso cotidiano que también muestran los modos de vivir y pensar de los primeros pobladores de la región.

Una de las piezas más preciadas del museo es El suplicante, que fue robada en 2003. Hoy sólo queda una foto con las referencias de este ídolo de piedra del período prehispánico temprano.

Adornos, collares, urnas funerarias y armas del período de dominación incaica completan una colección ordenada cultural y cronológicamente, que retrata la organización de las sociedades norteñas previas a la Conquista.

En la planta alta, los espacios están dedicados a los tiempos coloniales. La Sala Capitular luce los sillones encadenados con una marcada influencia luso-brasileña de mediados del siglo XVIII.

En la importante colección de arte sacro, se distinguen un púlpito que perteneció a la Compañía de Jesús y un magnífico óleo del artista altoperuano Melchor Pérez de Olguín. Éste retrata a San Pedro de Alcántara y fue pintado en la primera década del siglo XVIII.

El museo también cuenta con una excelente colección numismática, signo de las prácticas económicas del virreynato.

El salón del Gral. Güemes, el caudillo norteño, muestra su sombrero de gala, la escribanía de viaje utilizada en sus campañas y la lápida que primeramente figuró en su tumba, antes de que pasara al panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta.

Le siguen en el circuito otros espacios que muestran el progreso de la ciudad y su arquitectura, para culminar en el patio de carruajes donde se exhiben carrozas y diligencias del virreynato y de principios del siglo XX.

Desandamos camino por la escalera de quebracho colorado y salimos al patio donde confluyen las salas de la Independencia. Allí se pueden apreciar, entre otras cosas, el chaleco de Belgrano y la bandera española de la batalla de Pasco tomada por el Gral. San Martín, testigos de las luchas por la liberación nacional.

Volvimos al patio central pensando en aquellas épocas que gestaron la historia de nuestro país. El silencio y la quietud del ambiente no dejaban de cargar con las marcas de la memoria.

Fuente: Welcome Argentina

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