Se recuperó del virus en España y al regresar a Salta donó plasma


19 julio, 2020


Una estudiante salteña estuvo en Madrid, una de las ciudades más castigadas por el COVID -19.

Milagro Molina, de tan solo 28 años, tuvo un año del que probablemente no se olvidará nunca en su vida. Además de transformarse en la primera paciente que donó plasma en Salta vivió una odisea en uno de los países más afectados por la pandemia del coronavirus. La joven compartió su historia con el Tribuno, pero pidió que su imagen no se difunda.

Durante marzo y abril, España fue uno de epicentros de la pandemia y donde el COVID-

19 castigó con dureza dejando más de 28 mil muertes.

Su historia en el país ibérico comenzó en junio del año pasado cuando se fue a cumplir un sueño: realizar una maestría en protección de datos. Pero su estancia en Madrid no fue lo que esperaba.

El 13 de marzo, cuando ya se había desatado la pandemia en todo el mundo, empezó a manifestar síntomas similares al COVID-19. Tenía dolor de garganta y fiebre y esos indicios la alentaron, por lo que decidió comunicarse con el seguro de salud que había contratado.

Le explicaron que “frente a las circunstancias que estaba viviendo Madrid” y por los síntomas que presentaba era muy posible que tuviera coronavirus y que debía comunicarse con la sanidad pública, ya que ellos eran los únicos que estaban al frente de esta situación.

“Así que los llamé y quedaron en comunicarse. A los dos días no me habían llamado y había empezado con tos. A la mañana siguiente me desperté y me enteré que tenía muchos compañeros de trabajo que ya habían dado positivo”, comentó.

Ante la falta de respuesta del organismo público, volvió a comunicarse y le pidieron que vaya a un centro de salud. “Cuando fui, tenía fiebre muy alta y con los síntomas que tenía, me dieron por positivo de COVID-19 directamente. En ese momento, el centro de salud tenía los PCR agotados así que directamente fui dada por positivo”, aclaró Milagro.

Aislada

Inmediatamente la mandaron a realizar aislamiento en su casa. Desde sanidad pública se comunicaban con ella cada seis horas al principio, después cada ocho y al final cada 12, para preguntarle como estaba.

El 23 de marzo dejó de tener síntomas, pero tuvo que estar 15 días más aislada porque seguía contagiando, así que recién pudo salir de su casa el 8 de abril.

“Me comuniqué inmediatamente con mi familia y la verdad que en ningún momento tuve miedo de que me vaya a pasar algo con el virus, pero si tenía miedo de poder contagiar. La verdad que más el virus en sí, lo que me tenía mal en España era que estaba completamente sola, viviendo ese momento. Estuve los dos meses de cuarentena sola y eso fue lo que me llevó a querer volver a Salta un tiempo”, explicó.

Donación de plasma

Después de que se recuperó, en una charla con su papá se enteró lo que estaban haciendo con el plasma de los recuperados. Fue así que decidió comunicarse con el centro de transfusión de Madrid para realizar una donación.

“Mandé un correo y al mes me citaron. Ahí me hicieron un PCR -que no se lo habían realizado con anterioridad- que dio negativo. Después me midieron el nivel de anticuerpos, así que pude donar plasma primero en Madrid y después en Salta”, comentó Milagro, quién afirmó que adquirió un nivel muy alto de anticuerpos.

Un acto tan simple

En España tuvo que vivir situaciones límites. Vio como amigas cercanas perdían a familiares a causa del virus y que no tenían la posibilidad de despedirse de ellos. Tuvo que ver las morgues colapsadas en Madrid, cuerpos en el Palacio de Hielo -que es la pista de patinaje- o que les entreguen las cenizas de los fallecidos tres semanas después.

“Todas esas cosas me impactaron mucho es por eso que me parece fundamental ayudar a otra persona a poder salvarle su vida con un acto tan simple como ir a donar plasma. El que pueda donar plasma, que sin dudas vaya y lo haga porque es un proceso muy corto, no duele y además así podemos ayudar a otros porque uno nunca sabe cuando lo va a necesitar para su familia”, expresó.

Volver a casa

Durante ese tiempo que estuvo en España tuvo mucha ansiedad que era ocasionada por no saber cuándo iba a poder regresar a Argentina por las fronteras cerradas. “La repatriación era muy difícil”, añadió.

A principios de mayo, se comunicó con la cónsul argentina en Madrid y le explicó su situación. La funcionaria nacional le explicó que como era estudiante “no era prioridad”, en ese momento para la Cancillería, la repatriación porque había personas que tenían mayor vulnerabilidad.

“Entonces, insistí. Estaba en la lista de repatriados pero nunca conseguí que me pongan en un vuelo porque ellos tenían que darte la autorización para poder comprar los vuelos de repatriados. Una chica que tiene una agencia en Salta, me comentó de un vuelo de Air Europa que lo estaban vendiendo sin necesidad del permiso de la Cancillería, así que compré ese vuelo y a los cinco días me vine para Argentina. El 3 de junio salí de Madrid”, relató.

Una vez que compró el boleto de avión, se comunicó con el doctor Antonio Salgado, que fue su pediatra, para contarle lo que había pasado y le contó que había donado plasma.

Salgado fue una figura trascendental para que Milagro vuelva a donar plasma en Salta. “Me puse a entera disposición del doctor Salgado para donar plasma en Salta y él fue quién se encargó del procedimiento”, comentó.

Volver a la realidad

“Recién estoy cayendo de todo lo que me pasó, porque fue todo muy rápido. En España fue durísimo el coronavirus. Fue realmente una restricción total para salir, a tal punto de que si ibas al supermercado y te encontrabas con un policía en la calle te controlaba el ticket para ver cuánto tiempo habías demorado para llegar a tu casa o si habías hecho otra cosa. Fue muy duro, no se veía a nadie en la calle y fueron dos meses así”, afirmó la joven.

Milagro Molina comentó que hubo una fecha que fue clave. Señaló que el 8 de marzo, durante las manifestaciones por el día de la mujer, fue un centro de contagio masivo.

“Esa manifestación nunca se debería haber hecho y el Gobierno no lo agarró a tiempo. Yo creo que después sí supo como hacer frente al virus, pero ya era tarde porque se había desbordado todo, sobre todo Madrid y Barcelona porque esas ciudades estuvieron muy mal”, finalizó Milagro Molina.


Fuente: El Tribuno de Salta

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