San Francisco Solano, el cura que alertó a los pobladores de Esteco


24 julio, 2019


Con el culto a la riqueza se olvidaron de Dios; los templos estaban vacíos y se predestinaba adversidades. Les dijo que si seguían con esa vida, la ciudad sería destruida.

Hoy 24 de Julio, un nuevo aniversario de la festividad de San Francisco Solano, Patrono del Folklore Argentino, Vice Patrono de América y Protector de la Unidad Familiar. En la localidad de El Galpón, se lo recuerda a lo largo de todo el mes.

Se lo llamó el “Taumaturgo del Nuevo Mundo” (algo así como el hechicero del Nuevo Mundo), por la cantidad de milagros que realizó.

Había nacido en Montilla, Andalucía, España, el 10 de marzo de 1549. El estudió con los padres Jesuitas pero siguió a la orden de los Franciscanos, su patrono fue San Francisco de Asís y fue ordenado en 1576.

Partió de Sevilla a América en 1589. San Francisco recorrió por 20 años el continente americano, desde Lima, Perú, hasta Tucumán, Argentina, luego el Chaco Paraguayo, Uruguay, Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba.

Tenía una milagrosa habilidad para la palabra y la música como así también para entender las diversas lenguas de los nativos, en varias oportunidades supo apaciguar a tribus tremendamente belicosas, como así también poner calma a animales feroces.

Cuenta la leyenda que el fue el cura que alertó a los pobladores de Esteco que si seguían con esa vida la ciudad sería destruida (a pesar de la extemporaneidad).

En 1604 vuelve a Lima donde pasaría sus últimos momentos. El 14 de junio de 1610 se reunieron varios pájaros en su ventana y sonaron misteriosamente las campanas de la iglesia de Loreto… San Francisco moría el día de San Buenaventura (teología en la que se inspiró San Francisco Solano).

Su proceso de canonización se abrió a los 15 días y lo canonizaron el 27 de diciembre de 1726 y se conmemora los 24 de julio por ser la fecha en que comenzó a investigarse su vida y vasta obra.

Ciudad de Esteco – Salta

El prestigioso historiógrafo. en temas religiosos, sacerdote Cayetano Bruno S.D.B. , publicó en 1987 por la Academia Nacional una Historia sobre la destrucción de Esteco, cuenta que coincidentemente -13 de setiembre de 1692- ” el terremoto que sacudió todo el antiguo Tucumán, redujo a polvo esta ciudad y trajo a la de Salta la celebración del “Milagro”, con procesión del Santo Cristo Crucificado (donado por el obispo fray Francisco de la Victoria, asistente al acto fundacional de la ciudad de Salta por Hernando de Lerma aquel 16 de abril de 1592) y de la Inmaculada Virgen”.

En este trabajo de Cayetano Bruno continúa diciendo que “la ciudad de Nuestra Señora de Talavera de Madrid de Esteco (o directamente Esteco) ha pasado a nuestra historia con destello de leyenda “.

Bruno para fundamentar su obra recurrió, entre otras fuentes, al: Archivo Secreto Vaticano, Archivo General de Indias, Archivo de la Biblioteca Nacional, Archivo de la Curia Eclesiástica de Salta y a la bibliografía de Enrique de Gandía, Pedro Lozano, Arsenio Seage S.D.B., monseñor Julián Toscano, José Torre Revello y monseñor Miguel Ángel Vergara.

Sobre “Salta saltará; Esteco perecerá. (San Miguel de Tucumán florecerá)” se trata de una profecía de San Francisco Solano al observar la vida corrompida que ostentaban los pobladores, vaticinio que en muy poco lapso pasó a convertirse en una copla popular; mientras que el encabezamiento se trata de un poema difundido en Salta en el siglo XVIII y que fuera rescatado por Juan Alfonso Carrizo y divulgado en su obra “El Cancionero Popular de Salta”, de la Universidad Nacional de Tucumán.

No son poco los historiadores que asemejan el vaticinio del santo Francisco Solano con aquel episodio bíblico que se registra en el Antiguo Testamento (especialmente Gén. 18 y 19), vinculado Sodoma y Gomorra, nombre de dos antiguas ciudades cercanas al mar Muerto.

Las penurias de Esteco

Esteco es una voz cacana (lengua que hablaban los diaguitas) es interpretada por algunos filólogos como: “es-is=expresión de lo que pasa”; “te-ti=grandeza, reunión”; “kot-kot=renovación de la vida, abundancia”.

Con respecto a la existencia de Esteco, pueblo de indígenas, se caracterizó en su tiempo por tener una historia dorada, con muchos tesoros, pero con una subsistencia insuficientemente memorable. Juan Alfonso Carrizo quien recorrió la zona a comienzos del siglo XX ubica a Esteco en el actual paraje conocido como El Vencido, a unos 32 kilómetros al sur de El Quebrachal (departamento de Anta, cuya capital es Joaquín V. González) y a 12 kilómetros de las márgenes del río Juramento.

Esteco, poblado con fatalismo histórico, en razón que la ciudad en diversas oportunidades debió cambiar lugar de asentamiento; soportó con heroico sufrimiento el permanentemente ataque de los indios mocovíes que quemaban las viviendas, saqueaban y robaban cuanto podían: muebles, platería, dinero, ganado y alimentos; a ello debe agregarse periodos de hambre que debían pasar los vecinos por la sequía y la escasez de agua para riego; en 1635 la comunidad de los misioneros jesuitas se obligó a interrumpir sus florecientes misiones hasta llegar a disolver el Colegio de Esteco a causa de las continuas enfermedades contagiosas, y de haber perdido sus bienes, y por falta de indios que sirvieran.

La opulenta Esteco

La primera ciudad de Esteco se prolongó hasta 1610, fecha en que pasó con Madrid de las Juntas a una nuevo localización sobre el camino de carretas, entre San Miguel y Salta, a 33 kilómetros de la primera y a 13 de la segunda. La nueva Esteco pasó a llamarse Nuestra Señora de Talavera de Madrid aunque esta fusión popularmente se la conocía como Esteco.

En 1611 el gobernador Alonso de Rivera cuenta al Felipe III que este asiento cuenta con cuarenta casas, una iglesia de buen diseño y de la construcción de dos conventos. Uno para los franciscanos y el otro para los de La Merced.

En oportunidad de la visita del obispo de Buenos Aires, don Antonio de Azcona Imberto informa a la Corona que “la ciudad de Esteco es la más opulenta de aquella provincia del Tucumán, porque su distrito es el más fértil de toda ella, y en él tenían sus vecinos gruesas estancias de ganado que conducían a los minerales de Perú”.

Tal es la importancia de Esteco que apelando a la “Historia de Metán y de la Frontera Salteña”, del catedrático e historiador Eduardo R. Poma, cuenta que la primera colación de grados doctoral estuvo lugar en Esteco.

Los graduados pertenecían al Nuevo Colegio Máximo fundado en Córdoba con la contribución económica del obispo Fernando de Trejo y Sanabria, en 1613, perteneciente a la Compañía de Jesús, quien aspiraba que este establecimiento brindara los estudios de latín, filosofía y teología.

Este Colegio fue elevado a la categoría de Universidad, en 1621, por Gregorio XV, y autorizado por Cédula Real de Felipe II. Esta casa creada por Fernando de Trejo y Sanabria está considerada como el germen de la Universidad de Córdoba (considerada el primer centro universitario argentino, que desde 1854 es la Universidad Nacional de Córdoba).

Por su parte Juan Alfonso Carrizo, en su Cancionero Popular de Salta, cuenta que era tan grande la vanidad de los estequeños que si alguna persona se le caía el pañuelo de seda traído de Castilla no se incomodaba en levantarlo y si al hornear el pan se le quemaba alguno tiraba toda la horneada para que coman los chanchos.

Con el culto a la riqueza se olvidaron de Dios; los templos estaban vacíos y se predestinaba adversidades. Dentro de la leyenda que cubre a la Esteco de la opulencia se dice que un día llegó a una casa un peregrino en procura de un plato de comida. Como respuesta recibió insultos por parte de los ricos comensales.

El famélico hombre comenzó a expresar a todo cuello: “¡Se pierde Esteco! ¡Se pierde Esteco! Salta saltará, ¡Esteco se hundirá!

Fuente: Hola Salta

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