Salta la linda / Mantos de pimientos rojos bajo el sol, hacen de Payogasta una postal única


14 mayo, 2019


Un pueblo donde la historia incaica, colonial y actual se conjuga en un solo recorrido pleno de aromas y sabores con un condimento especial: el pimentón.

En el corazón de los Valles Calchaquíes, rodeada de cerros y con el imponente Nevado de Cachi como gran dominante del paisaje, Payogasta se ofrece al viajero como un lugar que no es simplemente de paso. Sus arroyos de aguas cristalinas, recorren amplios sectores donde los secaderos de pimiento y las sierras pre andinas conforman un paisaje de inigualable belleza dominado por el azul cielo de la Puna.

A quince kilómetros de Cachi lugar con historia, monumentos naturales y arquitectónicos, se encuentra Payogasta, un pueblo tranquilo con sus calles angostas de tierra y algunas construcciones de adobe que son mudo testigo del paso de los siglos.

Uno de los atractivos más salientes de Payogasta son sus “secaderos de pimiento”. Se trata de amplios sectores ubicados en las fincas cercanas e incluso en medio del mismo pueblo, en los que se expanden toneladas de pimiento con el fin de secarlos al sol y así transformarlos en el famoso y siempre codiciado pimentón.

El rojo la distingue. Es parte de la historia de Salta y de la Argentina. En realidad, los historiadores güemesianos corrigen y lo llaman: rojo grana. Y es parte de la estirpe salteña.

Los taxis, los ponchos, la bandera, son rojo grana con el listón negro. El color por la sangre derramada en las luchas por la independencia, y el negro en señal de luto por la muerte del Héroe Nacional Gaucho, Juan Martín Miguel de Güemes.


Lo cierto es que hay un momento del año en el que hasta los cerros parecieran cubrirse de este tono. Es la época en que se secan al sol los pimientos para pimentón. Y es una marea roja en pleno paisaje del valle a la Puna. La intensidad es tal que forma un contrapunto con el turquesa del cielo. Viajeros, turistas, salteños y de afuera atrapan las imágenes que regalan los cerros. Es en el otoño cuando se aparece esta producción y elaboración de los cientos, miles de pimientos acomodados sobre el suelo de piedras que marcan las “canchas”. Palabra quichua que usamos todos.

PRODUCCIÓN ARTESANAL

Dirá un salteño de ley que son estas producciones las que hay que proteger, que son artesanales, que forman parte de la cultura productiva y además un atractivo turístico que los salteños potenciaron con su promoción.

Es que si bien los pimientos para pimentón se cosechan en toda la región vallista que une en el norte argentino a Catamarca, Tucumán y Salta, es en la localidad de Payogasta –pegadita a Cachi– donde el final de la cosecha tiene su Fiesta Provincial del Pimiento.

Unos 130 pequeños productores trabajan cada día para lograr secar el pimiento, que puede tardar una quincena y vuelta a empezar. Llegan a producir entre 1200 y 1400 kilos por hectárea, aunque 900 es un buen promedio, y una vez listos y secos los cargan en bolsas que pasa a buscar un camión para trasladarlos hasta Salta, donde los molinos los convierten en pimentón.

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