¡Paraíso terrenal! / La vuelta a los Valles Calchaquíes, un recorrido para disfrutar de Salta a pleno


23 abril, 2019


Pueblos mágicos y paisajes indescriptibles.

El Valle de Lerma se caracteriza por sus lluvias y tormentas, con lo cual dirigirse hacia los Valles Calchaquíes es una excelente opción para escapar del clima aguado de la ciudad de Salta y alrededores. En general, los parajes que componen la vuelta a los Valles son de clima seco y semi desértico, con un sol que raja la tierra, regalando a quienes lo visitan unas vistas inolvidables.

Lo ideal es hacer la vuelta lo más pausada posible para poder disfrutar de la vida de los pueblos. Cabe tener en cuenta que los pueblos más emblemáticos tienen una fuerte cultura del vino, y no es una mala idea programar los días de acuerdo al tiempo que se quiera pasar en recorrer bodegas, restaurantes y los pueblos en sí.

Si se va a realizar el recorrido con un vehículo particular, se recomienda que este sea una camioneta o una SUV, ya que hay tramos donde el camino se encuentra en muy mal estado, sobretodo en la ruta 40.

El Recorrido

El recorrido comienza desde la ciudad de Salta en dirección a Cerrillos, un pueblo por el que atraviesa la ruta 68. Dependiendo del horario, puede estar un poco cargado de camiones y tráfico.

Siguiendo por la ruta 68, se llega al pueblo de La Merced y luego, a El Carril, donde se toma la ruta 33, que une el Valle de Lerma con los Valles Calchaquíes.

Quebrada del Escoipe

La ruta 33 se convierte en un sinuoso camino que bordea los cerros, con paisajes selváticos caracterizados por la presencia de gigantescos Laureles.

La Quebrada del Escoipe se extiende desde Chicoana hasta el pie de la Cuesta del Obispo, costeando el Río Escoipe.

Cuesta del Obispo

Tramo de la ruta 33 entre la Quebrada del Escoipe y la Piedra del Molino. La ruta se vuelve incluso más sinuosa (si es que eso es posible) y de tierra, en un abrupto ascenso por el cerro. Ofrece unas vistas impresionantes donde los cerros adoptan esa textura “aterciopelada”. Llegando a Valle Encantado la ruta vuelve a estar asfaltada.

Si se cuenta con algo de tiempo, es ideal frenar en el Valle Encantado. Lamentablemente no se puede bajar en auto, con lo cual si la idea es hacer un trekking, esta es una buena opción.

En bajar hasta el sitio de descanso se tarda alrededor de 40 minutos, y volviendo es todo subida, pero lo vale por los impresionantes paisajes con contrastes de verdes y rojos que ofrece.

La Cuesta del Obispo llega a su punto más alto en la Piedra del Molino, a 3340 msnm, donde se encuentra la Capilla San Rafael.

Recta del Tin Tin

Desde la Piedra del Molino comienza un abrupto descenso, donde la ruta se vuelve menos sinuosa y los paisajes tienen aspecto de pradera. En este paraje muchas veces se pueden observar cóndores y burros salvajes.

Finalmente se puede vislumbrar la Recta del Tin Tin, un camino perfectamente recto de 19 kilómetros trazado por los mismos Incas.

Cachi

Finalmente la ruta 33 llega a un cruce con la emblemática Ruta Nacional 40. Tomando esta ruta, se atraviesa el pueblo de Payogasta para llegar a Cachi.

El pueblo se caracteriza por su prolijidad y belleza, además de su amplia oferta gastronómica y vida.

También se puede conocer Cachi Adentro, donde los paisajes son alucinantes y se encuentran las bodegas Puna y Miraluna.

Seclantás

Un pequeño pueblo vallisto, que se caracteriza por su cultura del poncho.

Aquí se pueden conseguir los ponchos del Tero Guzmán, hoy administrados por su mujer, y los del Terito, quien compite con los de sus padres.

Molinos

Otro pueblo que vale la pena conocer y quedarse una noche. Es pequeño y está perfectamente conservado.

Desde aquí se pueden visitar las bodegas Humanao, Colomé y Tacuil, siendo estas las bodegas más altas del mundo.

San Carlos

El histórico pueblo de San Carlos se caracteriza en estas épocas de verano por sus festivales folclóricos y copleros, además de su vida nocturna.

Cafayate

Poco más se puede decir de este pueblo salvo que corre el vino por sus calles.

No solo ofrece una amplia oferta gastronómica y vida nocturna, sino que está rodeado de bodegas reconocidas que vale la pena visitar para una degustación.

Entre ellas se encuentran Yacochuya, El Esteco, Piatelli, Domingo Molina y El Tránsito, entre otras.

Quebrada de las Conchas

Esta quebrada es un área de gran belleza paisajística con formaciones rocosas muy llamativas por sus coloraciones rojizas.

Por la quebrada y dentro de la reserva discurre el río de las Conchas donde se encuentra la traza de la Ruta Nacional 68, que une Salta con Cafayate.

Dentro de la misma se encuentran diferentes atractivos turiscicos, entre ellos los medanos de Cafayate, los Castillos, las Ventanas, el Fraile, el Sapo, el Anfiteatro y la Garganta del Diablo.

Alemanía

Una para al costado de la ruta, donde pueden comprarse artesanías y se puede visitar la remodelada estación, por donde antiguamente pasaba el tren por el Ramal C3, que unía Salta con Cafayate.

ANGASTACO

Siempre los valles guardan una sorpresa. A veces son las caprichosas formas que tienen las montañas, y otra sus colores. Y Angastaco guarda para si el capricho de las formas y los tonos, salvo el de cielo que es único, propio, intransferible.

Angastaco está situado en plena serranía, en un valle, surcado por el río del mismo nombre, que cruza junto al pueblo después de nacer en Pucará, echando sus aguas más adelante en el Río Calchaquí. Llama la atención de este lugar, el contraste entre el verde intenso de los cultivos y el suelo arenoso de los valles. Desde mediados del Siglo XVIII las parcialidades indígenas asentadas en la localidad de Angastaco dependían de la Misión Franciscana del Rosario de Calchaquí, ubicada en el paraje de San Isidro, cercana a Cafayate.

Quien haya visitado alguna vez Angastaco queda flechado con sus encantos y con el deseo de volver a contemplar sus maravillas. Ya en las proximidades del pueblo, yendo por Cafayate, encontramos ese paisaje lunar cincelado pacientemente por la Naturaleza, sobre todo en los Pasos del “Ventisquero” y de la “Flecha”. Se puede pasar cien veces por el lugar y se encontrarán nuevas, casi infinitas combinaciones de formas y colores.

PARQUE NACIONAL LOS CARDONES

El Parque Nacional Los Cardones se ubica en el departamento de Cachi, centro oeste de la provincia de Salta. Abarca una superficie de 64.117 hectáreas que albergan ambientes de las ecorregiones Altos Andes, Puna, Monte de Sierras y Bolsones y Yungas.

Fue creado en noviembre de 1996, por Ley 24.737 Unos diez años antes de su creación legal, comenzaron las gestiones que permitieran concretar su creación. Entre tales gestiones sobresale la promulgación de la Ley Provincial Nº 6.805 por la que Salta cede a la Nación la jurisdicción de los terrenos que debían constituir el Parque Nacional.

ANIMANÁ

En la fabuloso Valle Calchaquí salteño, más precisamente en el Departamento de San Carlos, se ubica uno de los pueblos mejores conservados de la provincia: Animaná. Viajando 200 kilómetros desde la capital de Salta, por la Ruta Nacional número 40, se llega a esta pintoresca localidad salteña. La misma, que tiene una extensión de 344 kilómetros cuadrados, se encuentra a 1695 metros sobre el nivel del mar.

El nombre Animaná viene de la lengua kakana y significa: “lugar del cielo”. Este dialecto, que también puede ser denominado como caca, kaka y chaca; pertenecía a las comunidades diaguitas que habitaron tanto el noroeste argentino como el norte chico chileno.

 

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