Mi primer viaje en tren: un paseo por las nubes


1 junio, 2019


Niños y jóvenes de diferentes colegios fueron premiados por sus destacadas participaciones en certámenes provinciales y nacionales. 

Seis de la mañana, todavía está oscuro y le otoño parece más invierno en la madrugada salteña. Benjamín Ruíz Tastaca llegó acompañado de su mamá, quien no lo aparta de su vista ni un minuto.

El pequeño de diez años cursó su cuarto año de la primaria en la escuela Especial Domiciliaria N° 7045 Dr. Oscar H. Costas, ya que una fractura de fémur le impidió cursar en una escuela común.

Aun así no encontró mayores impedimentos para aprender y un trabajo de investigación le valió varios reconocimientos a nivel provincial y nacional.

El entusiasmo del primer viaje en tren fue superior al frío y a tener que levantarse muy temprano, ya que el pequeño Benjamín vive en Atocha.

El año pasado juró a la bandera y elaboró el proyecto “Unidos por una promesa”, a través del cual se adentró en la vida de Manuel Belgrano. Una de sus compañeras fue Antonella Díaz, quien fue la encargada de izar la bandera a más de 4.000 metros de altura.

Desde que llegaron a la estación de trenes en la oscuridad de la madrugada, hasta que arribaron nuevamente después de la excursión por la Puna, Benjamín y Antonella no se separaron.

Estudiar desde la casa

Ambos niños fueron premiados con un recorrido por el Tren a las Nubes como parte de un reconocimiento del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología en conjunto con el Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte. “Lo que se busca es reconocer los méritos de los estudiantes destacados”, señalaron desde la cartera educativa.

Junto a los chicos viajaron estudiantes secundarios de diversos establecimientos educativos, muchos de ellos no conocían el recorrido del Tren a las Nubes.

El caso de Benjamín es particular, una enfermedad no le permite cursas sus estudios con normalidad: el niño padece huesos de cristal, un trastorno que afecta al sistema óseo. Por esta razón sus huesos se rompen con facilidad.

A principios de año había empezado a cursar el quinto grado en la escuela N° 4361 ‘Dr. Martín Raul Mainoli’, pero una fractura en su mano dificultó el cursado.

Belén Tastaca es la mamá de Benjamín, y quien lo acompañó en el recorrido. La mujer contó que tuvieron que dejar la ciudad de Orán y trasladarse a Salta Capital para que el pequeño tenga mejores cuidados.

Los constantes viajes que debían hacer para que atiendan a Benjamín en la capital salteña llevaron a la familia a tomar la decisión de cambiar de hogar y radicarse en Atocha hace un año y medio.

Entre deportes, experimentos y exposiciones

Seis colectivos con 40 personas cada uno partieron desde la Estación de Trenes a las siete de la mañana. En uno de ellos los estudiantes fueron mayoría los estudiantes.

Además de Benjamín y Antonella viajaron alumnos destacados de las escuelas N° 4009, 9 de Julio de 1986; Colegio Secundario N° 5080 Dr. Manuel Antonio Castro (ex nacional) y Educación Técnica N° 3122 Gral. Martín Miguel de Güemes (agrícola).

La primera parada del recorrido es en Campo Quijano, en la plaza de los pioneros. Allí se treparon a una locomotora a vapor los chicos y las chicas de la Escuela Agrícola.

Son seis, tres varones y tres mujeres, acompañados de los profesores Silvia Zeballos y Ramiro Barrionuevo. Varios de ellos se destacaron principalmente en deportes.

Ricardo Nicolás Núñez tiene 17 años y es un jugador de selección. Desde los cuatro años practica béisbol y su club actual es Popeye, aunque sueña con jugar en Italia.

La joven promesa del deporte forma parte también del seleccionado argentino juvenil, con el que ya participó de competencias en países como Colombia, Brasil, México y Guatemala.

Desde hace dos años que viene dejando en lo más alto a su escuela en disciplinas como resistencia, posta y salto en largo. Además habla inglés fluido y comentó que si no se dedicara al deporte pensaría en estudiar una carrera vinculada a los idiomas.

“Viajar con los compañeros es gracioso”, expresó Lautaro Ibáñez de 18 años, quien también se destacó en deportes. El joven participó de certámenes intercolegiales de fútbol y vóley.

Ahora practica hockey en Central Norte. “Desde que entré al colegio hago deportes”, contó.

Quien también conoció las disciplinas deportivas gracias a la institución escolar es María Fátima Mintzer de 15 años. La alumna se destacó en las pruebas de velocidad, salto en largo y resistencia en los intercolegiales.

El que se destacó en olimpíadas pero agropecuarias fue Carlos Klevet, de 17 años. Con orgullo contó que obtuvo el primer puesto en el certamen nacional donde representó a su escuela y a la provincia, premio que compartió con estudiantes de Córdoba y San Luis.

Sobre la competencia provincial contó que “te llevan a otra escuela y hay que presentar proyecto de prácticas profesionales. Es como si la escuela te contratara de técnico”.

Ahora disfrutó de otro premio y manifestó que le pareció “fabuloso, son experiencias únicas que quizás uno por sí mismo no haría”.

Quizás el experimento más curioso sea el de Rocío Guanca, de 18 años, quien vive en barrio San Remo y desarrolló un proyecto de sericicultura.

El mismo consiste en la cría de gusanos de seda originarios de China. En su casa y en el colegio desarrolló la cría de los gusanos con el fin de hacer jabones antiarrugas y telas.

El desarrollo de este proyecto llevó a Rocío y a 27 estudiantes salteños al certamen Expositar La Pampa en donde se destacaron.

A pesar del vértigo, la joven contó que lo va superando y se alegró con el viaje en tren.

Lo audiovisual desde la mirada joven

Sentados en las butacas del fondo del bus viajaron los alumnos del turno vespertino del Colegio Secundario N° 5080 Dr. Manuel Antonio Castro (ex nacional).

Al ritmo de cumbias, cuartetos, rock nacional y hasta trap hicieron más ameno el viaje con sus ocurrencias. Acompañados por la profesora Antonela Romero se divirtieron como pocos.

Los chicos del Nacional ganaron el concurso “La Escuela Salta a escena” del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología en la categoría producción audiovisual.

Un video con la técnica stop motion les permitió obtener el premio tras más de dos semanas de arduo trabajo.

“No nos íbamos a presentar, pensábamos que no llegábamos”, comentaron los estudiantes. “El último día estuvimos hasta las cuatro de la madrugada terminando los detalles” agregó la docente de la asignatura producción artística.

La temática elegida fue el grooming o acoso virtual, lo que implicó también un tiempo de investigación e interiorización en la temática.

Quien no se despegó en ningún momento de la ventana durante el recorrido en tren fue Brian Ismael Liendro, quien además de estudiar trabaja de albañil. “Está lindo el viaje, es entretenido”, manifestó.

En la butaca de enfrente viajó Carlos Meriles, que llevó su bandera de Central Norte a todos lados.

Jorge Cabana tampoco quiso ceder su lugar al lado de una de las ventanas y calificó al viaje como “épico”.

Para Florencia Arnedo fue su primer viaje en tren y quedó maravillada con la flora y la fauna de la Puna.

Una misma experiencia, diferentes visiones

La excursión en el Tren a las Nubes implica toda una jornada de recorrido. Una parte en bus y otra en tren.

Al mismo tiempo implica cambios de altitud, ya que se pasa de los 1187 metros sobre el nivel del mar a los 4420 que tiene el Viaducto La Polvorilla.

Un equipo médico acompaña la excursión ya que el apunamiento puede afectar a los viajeros. Una de las afectadas de la delegación de estudiantes fue Fátima de la escuela agrícola quien contó “al principio me maree pero después estuve bien”.

Pese a los efectos de la altitud muchos se asombraron ante la inmensidad de los cerros de la puna de la obra arquitectónica diseñada por el Ingeniero Richard Fontaine Maury en la década de 1920.

Este fue el caso de Abigail Ángel de 14 años, también de la escuela agrícola, quien contó que lo que más le asombró fue el puente del Viaducto La Polvorilla.

Antonella de la Escuela N°4848 Nuestra Señora de Atocha lamentó no haber podido tocar las llamas que estaban en la escuela de Alfarcito.

En lo que sí coincidieron todos fue en lo grato del viaje y en lo ameno de haberlo compartido con compañeros. Un viaje, un tren, en el que coincidieron además muchas historias.

Fuente: La Gaceta Salta

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