“Luces de paz y bien”, 500 años de historia en la bellísima Iglesia San Francisco


3 febrero, 2020


Las visitas nocturnas comienzan a las 20.45, previo pago de una entrada. 

Hoy es una nueva gran oportunidad para deslumbrarse en el convento San Francisco, que abre sus puertas al pasado.
Emocionante y casi mágico, presenta su espectáculo audiovisual “Luces de paz y bien” que es el resultado de una producción interdisciplinaria en la que participaron frailes, el doctor en Historia (UNSa) Gustavo Marrón, Berra Desarrollo Creativo y la productora Tres Mares.
Se narran casi 500 años de historia de los franciscanos con esta propuesta, que se suma a la visita nocturna en la que se tiene la posibilidad de recorrer los pasadizos de altura del convento, observar documentos, imágenes, objetos, instrumentos de trabajo, la Voz Seráfica y el taller de arte de Fray Luis Giorgi, entre muchos otros elementos que se conservan en el complejo. Es decir que se trata de una invitación a ser protagonistas de la historia fundante de Salta.
“El proyecto del complejo es resignificar y poner en valor su legado, que es patrimonio nacional. Más allá de la espiritualidad franciscana, esto le pertenece a la comunidad de Salta y hoy tiene una apertura total a los propios salteños y turistas”, afirma Daniela Garbesi, coordinadora del centro cultural.

Mirada ecuménica
En ese sentido destaca particularmente el profundo valor cultural para toda la sociedad, “por encima de los prejuicios hacia la iglesia, más aún teniendo en cuenta que los franciscanos trabajan desde lo interreligioso y ecuménico, y como tal promueven una interacción constructiva entre diferentes tradiciones y creencias religiosas o espirituales. No importa qué religión tenga cada uno o inclusive si no profesa ninguna. Desde el museo y complejo franciscano se recibe al visitante como un hermano que llega al lugar y busca conocer otras cosas. Es impresionante ver, al finalizar la recorrida, la reacción de la gente que no puede creer que tengamos en nuestra ciudad un espectáculo de esta envergadura”.
Garbesi pone el acento en que la apertura del convento va más allá de la religiosidad porque se trata de un patrimonio cultural e histórico que ofrece a la gente la opción de conocer algo que nunca vio desde lo edilicio a lo que él resguarda. “Se puede subir los 109 escalones al campanil más alto de Sudamérica, conocer el devenir de una presencia que trasciende los años porque los franciscanos forman parte de la historia fundacional de Salta. El turista llega a este suelo y conoce en detalle la historia de una comunidad que, a través de cientos de años, fue acompañada por los hermanos franciscanos”, afirma.

El espectáculo
No solo es único en la provincia y en la región, sino que además relaciona mapping, película, sistema de audio y sonido de alta tecnología.
Es una verdadera vinculación de lo antiguo y lo moderno que escapa de las tradicionales recorridas de museos y que, en consecuencia, se convierte en un efectivo atractivo para todas las edades, especialmente niños y jóvenes.
Lo audiovisual se realiza en el jardín interno de Córdoba 33, donde sobre sus viejas paredes con arcos se despliega la animación en 3D. A través de las imágenes y como una máquina del tiempo, el recordado fray Benito Honorato Pistoia (fallecido en 1987), relata el trabajo de los franciscanos a través de cientos de años, dedicados a los que más sufren bajo los valores de justicia, dignidad y humildad. Cuenta el largo viaje que algunos de ellos hicieron en barcos y carretas para llegar a Salta y comenzar el arduo trabajo de reconstrucción de lo que hoy es el convento San Francisco, la Basílica Menor y su campanario.
También se escucha a Pistoia hablar de la misión de los franciscanos en la provincia con la construcción de capillas, centros educacionales y clubes deportivos. Nada más significativo en ese sentido que el cariño que tuvo por el Club Juventud Antoniana, que la Orden Franciscana fundó en 1916 como club social y deportivo.
“Fray Pistoia marcó décadas de la historia de Salta y la gente adulta lo recuerda con profundo respeto y nostalgia. En la película está tan bien caracterizado que impacta y despierta la emoción generalizada de los salteños que participan de la representación. También es impresionante la representación de fray Luis Giorgi, que dejó su legado arquitectónico. El trabajo de las productoras que intervinieron tuvo una rigurosidad que está a la vista por su perfección”, dice Garbesi.
Historia, cultura, espiritualidad, en definitiva una presencia que trasciende los años y que nadie debería dejar de vivirla.

FUENTE: Marita Simón / EL TRIBUNO SALTA

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