Llevaron ayuda a un abuelo que vive solo en medio de los cerros


28 julio, 2019


Le reconstruyeron el ranchito que se había venido abajo con la lluvia y el viento.

Un grupo conformado por jóvenes y policías llevó una cálida ayuda a un anciano de los cerros. Le reconstruyeron su precaria vivienda y lo asistieron con ropas y mercadería.

Hacia las serranías del este del pueblo de La Viña, Patricio Vilte, de 84 años, sigue dando batalla, empecinado, a los vaivenes de la vida en un lugar donde no hay nada. En solitario, desde hace varias décadas comparte su pequeña vivienda de adobe con sus animales domésticos. Vive de la naturaleza, y lo que le brinda su huerta. Una pequeña granja con lo básico para subsistir está enclavada en medio del paisaje del paraje Las Curtiembres, a unos 40 kilómetros del pueblo de La Viña.

Allí donde “el diablo perdió el poncho”, como saben decir los gauchos a las distancias imposibles de llegar, vive don Patricio Vilte, un anciano que cuando necesita ayuda se las rebusca como puede. Pero las inclemencias climáticas de estas semanas, con lluvias, frío y viento, lo dejaron casi a la intemperie junto a sus animales. Sin techo, apenas con unas murallas de adobe que lo resguardan del complicado clima de la zona.

“Esta idea surge del proyecto ‘Sumando jóvenes’ a la prevención de todos. Acogieron muy bien la idea y trabajamos en conjunto a otras instituciones del pueblo. Entre los jóvenes y los policías generamos una red comunitaria. Como sabíamos que don Patricio necesitaba ayuda, buscamos ropa y otras necesidades para este señor y fuimos hasta donde vive”, cuenta la experiencia el subcomisario Enrique Mealla.

Además de poder encaminar a los jóvenes, se concreta una iniciativa de ayuda al vecino que lo necesita. Lo que no se imaginaba todo el grupo era cómo lo iban a hallar al hombre entrado en años. Primero salió una comisión para saber el estado real de don Patricio. Apenas llegó el relevamiento, el equipo de red de ayuda se puso a trabajar. La dependencia policial del pueblo organizó una movida con chicos del colegio Manuel J. Castilla Nº 5042, siendo los alumnos de la promoción y la Municipalidad de La Viña los que dispusieron de materiales y lo necesario para trasladar el grupo de trabajo al paraje Las Curtiembres.

“Después de unas horas en vehículo se debe seguir un camino de huella. Este tramo lo hicimos caminando junto a los jóvenes que nos acompañaron. Llegamos a lo que quedaba de la casa del anciano y pusimos manos a la obra”, contó.

La precaria casa se había convertido en estos días en una tapera decrepita cubierta por unas chapas de zinc. Con plásticos y otros utensilios el abuelo se cubría del frío y la lluvia.

“Los chicos y los policías arreglaron las paredes de adobe. Pusieron los tirantes de madera, chapas en el techo, y mejoramos toda la estructura de la pequeña casita. Nos llevó unos días, pero entre todos pudimos ayudar al abuelo” describió Mealla.

Esta red comunitaria en La Viña logró el objetivo por partida doble. Asistió a don Patricio y demostró a numerosos jóvenes que estas acciones comunitarias contribuyen fundamentalmente a fortalecer y mejorar su comunidad.

El miércoles pasado llegaron todos a donde vive Patricio Vilte. No está abandonado. Siempre vivió de esta manera y por estas difíciles latitudes. La policía sabe del paradero de algunos familiares del hombre, pero a él nunca le gustó que le digan qué hacer con su vida. Está bien de salud. Su rostro tiene una expresión de tranquilidad absoluta. Don Vilte le agradeció la ayuda a los jóvenes y a los policías que llegaron por su casa. Ahora pasará el invierno más abrigado y seguro.

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