Las famosas casas embrujadas de Salta: te las presentamos


28 mayo, 2018


Las casas embrujadas en Salta están en toda la provincia y asombran a cualquiera con sus hechos.

Son muchas, están por toda la provincia, e inclusive en pleno centro de la capital. Hospitales, cuarteles de bomberos y hasta en la Universidad están presentes los fantasmas.

Hay muchas casas con ocupantes peculiares, de esos que nos erizan la piel, la que nos hace meternos bajo las mantas durante la noche. Algunos, aseguran, sólo están y de tanto en tanto se hacen ver, otros, en cambio, atacan a los que se animan a habitar estos inmuebles malditos desde hace décadas.

A lo largo del 2012, el tranquilo pueblo de La Merced vivió una historia digna del escritor Stephen king. La situación llegó a tal punto que la familia que vivía en una de las casas del barrio 40 Viviendas, tuvo que salir huyendo una noche.

Los moradores de la casa sentían empujones y golpes que parecían provenir desde el aire. También un frío inexplicable invadía permanentemente el lugar. Inclusive tuvo que ir la policía cuando uno de los hijos de la pareja comenzó a levitar sobre su cama, tal cual la película “El exorcista”.

Pero las casas no son los únicos escenarios en donde los fantasmas se sienten cómodos. Durante una interminable semana de mayo del 2013, en el cuartel de los Bomberos Voluntarios de Rosario de la Frontera las persianas que se levantaban solas, se escuchaban voces en un idioma extraño, golpes en lugares vacíos y sombras que atravesaban el cuartel, puso en vilo a los valientes servidores públicos.

El jefe de los bomberos relató que “se escuchan voces extrañas, alguien nos respira por detrás y cuando nos damos vuelta no hay nadie, nos mueven las camas cuando estamos en reposo, las puertas se abren y cierran sin motivos y todos, sin excepción, hemos visto una fantasmagórica sombra negra que se desplaza por el edificio”.

Además, los efectivos aseguran que oyeron golpes en la estufa a gas y que las persianas del lugar donde está la autobomba y en la unidad de rescate se bajaban y subían bruscamente, sin que nadie las accione.

El predio que posee la UNSa en Campo Castañares está infectado de “espantos”. Cuentan que cuando cae la noche una verdadera fauna de espectros caminan por los pasillos de la universidad, asustando a todos y haciendo huir a los perros.

Los guardias de seguridad comienzan a cerrar las puertas del campus universitario alrededor de las 22 y salen casi corriendo de allí. Los que se retrasan sufren las consecuencias de la presencia de los fantasmas. Según los innumerables testigos, la peor zona es la que se domina el aula 20, desde la planta baja hasta donde funcionan los estudios de la radio de la UNSa.

Son muchos los que atestiguan que pasadas las 10 de la noche, fueron sorprendidos por los inconfundibles ruidos de cadenas al galope, gritos de mujeres que desgarran la noche y hasta brisas que repentinamente hacen erizar los bellos de la piel.

Increíblemente, donde se encuentran muchos fantasma inquietos, en el estadio Padre Ernesto Martearena y no es el famoso fantasma de la B, sino espectros muy activos. Por las noches, se escuchan ruidos y hasta tiran piedras que retumban en la estructura del estadio. Los empleados que pasaron por allí juran haber sido testigos de fenómenos paranormales, según manifestó El Intransigente.

También hay reportes de espectros dolientes en el Hospital Público Materno Infantil. Claudia Molinari, quien durante un mes estuvo en el nosocomio cuidando un sobrino relató que “un día a eso de las 4:30 de la madrugada pasando por la morgue del hospital se nos apareció una nenita de uno seis años de pelo largo y negro. Era una imagen nítida pero te dabas cuenta que no era una niña de carne y hueso. La gente que trabaja en el hospital también dice que la ven recorriendo los pasillos de neonatología y la morgue”. Son muchos los relatos, se puede cree o no, pero lo que nadie puede pasar por alto, es que algo pasa por las noches en las calles de Salta.

 

 

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