La historia de las Eco-Z, las chicas del tractor que buscan eliminar los microbasurales en Salta


23 noviembre, 2021


Impulsaron la separación de residuos en Colonia Santa Rosa y quieren formar una cooperativa de reciclado.

La Z de su nombre no es la del Zorro, aunque a su forma son justicieras, ni la de generación Z, a la que muchas pertenecen. Alude a “Zero”, cero en inglés, por “cero contaminación”. “También es la última letra del abecedario, porque ahora es nuestra última oportunidad para salvar el planeta. Nos queda muy poco tiempo para hacer cosas contra el calentamiento global”, declaró a TN Eliana Contino, una de las fundadoras del grupo salteño Eco-Z.

Detrás de las Eco-Z hay ocho jóvenes mujeres de Colonia Santa Rosa, en Salta, un pueblo de 22.000 habitantes del departamento de Orán.

Quiénes son las Eco-Z

Se trata de Eliana y su hermana Gimena Contino, Melisa Zazzarini, Geovana del Greco, Sofia Osuna, Cinthia Flores, Cecilia Figueroa y Yanina Torres.

No eran amigas de toda la vida sino que las une una misma preocupación por el ambiente y causas sociales, y las mismas ganas de “generar un impacto positivo en su pequeña ciudad” donde “no había una verdadera gestión de residuos”.

Acá todo va a un basural que ni siquiera es habilitado”, dijo Contino sobre los cerca de 20.000 kilos que se generan por día en Colonia Santa Rosa.

Además, veían que en los barrios “se formaban muchos microbasurales, la gente tiraba residuos en cualquier lado”. “La situación ambiental en la zona es crítica. No tenemos una planta para el agua servida, no hay cloaca. Hay poca concientización de la gente y mucha contaminación”, continuó Eliana, técnica en Seguridad e higiene, de 28 años.

Recolección diferenciada de residuos

Cansadas de esta situación, en marzo, las jóvenes pusieron manos a la obra y organizaron una recolección diferenciada una vez por semana, los sábados.

Pronto, su accionar generó entusiasmo en los vecinos. “Mucha gente veía que la separación de residuos existía en otros lados y esperaba que llegara. Al darle la posibilidad, al crear estructura, se prendieron automáticamente. Hay algunas personas que creen que nos vamos a enriquecer con la basura pero a la mayoría les gusta, se prenden”, afirmó la joven ambientalista.

Las Eco-Z miden el crecimiento del proyecto en la cantidad de residuos que recuperan cada semana. Y el resultado salta a la vista: el galpón donde luego terminan de separar botellas, aluminio, papel, y cartón ya está colmado, indicó Contino.

Cuando arrancaron el proyecto, usaban una pequeña camioneta y ahora la municipalidad les presta un tractor con un acoplado y a veces hasta tienen que hacer dos viajes.

Además, una vez por mes organizan “eco-canjes” que se hicieron muy populares en el pueblo. Entregan artesanías hechas con productos reciclados, plantines o dulces caseros a cambio de residuos que traen los vecinos.

Las chicas de Eco-Z también organizan charlas en escuelas y con vecinos sobre distintos temas ambientales, desde reforestación urbana hasta reciclado y economía circular.

“La gente está tomando conciencia, muchos nos paran y nos preguntan como tiene que hacer”, dijo Contino.

A futuro, y una vez que les salga el trámite de creación de la cooperativa, apuntan a tener su propia planta para reciclar telgopor o plástico, aunque para ello deberían lograr ampliar el flujo de materiales que consiguen.

El proyecto de estas ocho mujeres es de triple impacto: busca reducir contaminación, darle oportunidad al material para ser reciclado y generar una fuente de trabajo local.

Según explicó Contino, la principal fuente de trabajo en colonia Santa Rosa viene de la producción de frutas y hortalizas. “Es un trabajo temporal, por el que muchos habitantes se ven obligados a migrar unos meses al año” a provincias como Mendoza, sostuvo.

Contino y sus compañeras esperan con ansias que les salga la cooperativa, lo que le dará otro impulso al proyecto, que por ahora se hace solo “a pulmón y por amor al arte”.

“Todas tenemos nuestro trabajo, eso lo hacemos en nuestro tiempo libre, tenemos que vivir y se nos complica”, sostuvo Eliana.

Con las primeras ventas de materiales que hicieron, se pudieron comprar botines y guantes. Porque para poder cuidar el ambiente, primero hay que cuidarse. Y mientras crece el interés de los santaroseños por la ecología, las Eco-Z siguen pasando cada sábado por las puertas de los vecinos, “trabajando por una sociedad sustentable y responsable con el ambiente”. Casa por casa, tacho de basura por tacho de basura.


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