La coca en Salta, es parte de su historia


16 abril, 2020


El coqueo y la formación de las sociedades del NOA están ligados.

Fundada como nexo entre Potosí y el puerto, durante la Colonia a Salta arribaban convoyes de mulas cargadas de productos destinados a España. Pero con el flete también llegaban remesas de coca para ser distribuidas en mercados y boticas del Sur.

En el Archivo Histórico de la Provincia se conservan las constancias del ingreso de coca en la mercadería de tráfico. Con la rúbrica del padre de Martín Güemes, documentos del 1800 consignan que el valor de sesenta cestos de coca era de 1.090 pesos, lo que equivalía a una pequeña fortuna.

La instalación del comercio de mulas en aquellos años concentró aquí la mayor hacienda del mundo. Salta proveía medios de carga y transporte al Potosí, joya de la economía virreinal. Comerciantes y trabajadores del rubro se instalaron en la ciudad y establecieron sus costumbres. Una de ellas era el coqueo: los forasteros estaban habituados a la coca, usada para mitigar las fatigosas travesías del comercio de mulas. El ascenso económico constituyó a los mercaderes en las clases altas.

Los habitantes originales los denominaron vulgarmente “cholos”, debido a su ascendencia altoperuana. Y en la etiqueta de los nuevos señores no estaba mal visto coquear. Con el advenimiento de las revoluciones latinoamericanas, las nuevas elites criollas necesitaron distanciarse de su pasado moreno y el coqueo se convirtió en un rasgo bárbaro.

La medicina criolla lo relacionó con el “degeneramiento racial”. Pero no fue así en Salta, donde constituyó un signo vinculante. En los pertrechos de las milicias populares revolucionarias estaba presente la hoja. Aún hoy, únicamente en el Noroeste argentino la coca congrega al criollo como al indio.

Ya entrado el siglo XX, la coca formó parte del jornal del zafrero de los ingenios azucareros y de los trabajadores del ferrocarril. Retomó así su sentido original de moneda, a la vez que constituyó parte de la dieta de los obreros de la región. Solo entre 1920 y 1925 Bolivia exportó directamente a los ingenios 280.536 kilos del vegetal.

Fuente: EL TRIBUNO SALTA

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