La campeona salteña de MTB tuvo una experiencia paranormal en plena carrera nocturna


20 noviembre, 2021


Marcela Natalia Guaymás vivió una experiencia que jamás olvidará, durante una competencia en una zona rural. 

Marcela Natalia Guaymás (38) es una enfermera cerrillana apasionada del mountain bike. Recientemente resultó ganadora de un torneo nocturno de la especialidad, llevado a cabo en Cerrillos a fines de octubre de este año.
A pesar de haber conseguido el lugar más alto del podio en la categoría promocionales, la mujer dijo que será una experiencia que jamás olvidará. Y no solo por sus logros deportivos, sino por haber protagonizado un fenómeno paranormal que la dejó estupefacta, en plena competencia.
La carrera partía desde el predio de la Cruz ubicado en la curva del INTA, en el acceso norte a la localidad. Desde allí, los competidores salieron pasadas las 21, para cubrir un circuito de 13 kilómetros, aproximadamente. Primero lo hicieron los hombres y luego las mujeres.

 

“Era una noche fantástica. Tenía la bicicleta en buenas condiciones, con las luces que se usan en estas carreras y todo lo necesario para la travesía. Yo me encontraba en excelente estado físico. A poco de largar fui ganando lugares en la primera vuelta, hasta que en la segunda me desprendí de la manga de mujeres y comencé a alcanzar a los hombres que habían largado con anterioridad”, recordó la pedalista cerrillana.

 

La vivencia

Al pasar por un sendero rural en la zona del INTA, a la altura del paraje Las Palmas, Marcela quedó prácticamente sola y rodeada de chacras. “Delante de mí, a la distancia, iba un corredor llamado Ariel Luna y otro Fabio Morales, de Chicoana. Sentí de repente a mis espaldas, que unas cadenas comenzaban a sonar muy feo, como si se atascara en un piñón averiado. Era un ruido muy especial. A los pocos segundos pude percibir que respiraban agitadamente muy cerca de mí”, recordó la mujer.
En su relato, contó a El Tribuno: “Pensé que se trataba de un ciclista que me venía alcanzando. Al permanecer todo oscuro atiné a preguntarle si se había quedado sin luz. Estaba concentrada en el circuito y no quise darme vuelta para no perder tiempo y evitar una caída. Le dije luego al supuesto competidor: ‘Vení, seguime que yo voy alumbrando’ ”. Al no obtener respuesta, Marcela comenzó a preocuparse.

 

“La respiración agitada y el ruido de cadenas se hacían cada vez más intensos. Fue así que decidí darme la vuelta y no había absolutamente nadie. El pelotón había quedado atrás, no estaban a la vista. Me encontraba sola. Comencé a gritarle a Fabio que iba más adelante, que por favor me esperara. Gracias a Dios redujo un poco la velocidad hasta ponerse al lado mío. Le conté lo que me había pasado y fuimos juntos el resto del circuito”, recordó.

“Pasan cosas raras”

Es creer o reventar, aseguró Marcela, quien en los días posteriores al certamen hizo una y otra vez un repaso mental de los sucesos sin encontrar una explicación racional. “En momentos en que sentí esa presencia tan cerca mío, miré a mi alrededor para ver si era otro corredor. Pero no había nadie allí, en absoluto. Estaba sola en una zona donde aseguran, pasan cosas raras”.
A lo largo del tiempo, se han sucedido una serie de relatos acerca de la aparición de un espectro en la zona del INTA y de la ruta nacional 68, al que algunos llaman la “Viuda de la Recta de Cánepa”. “También existe la leyenda que allí, en otros tiempos, volcó una carreta que trasladaba a una nena que había hecho la comunión. La pequeña habría perdido la vida y su almita, vestida de blanco, suele aparecer de tanto en tanto a quienes transitan por el lugar. Eso me contó gente mayor, conocedora de las historias de Cerrillos”, señaló Marcela.

Ganadora indiscutible

Lo cierto es que esta extraña experiencia lejos de frustar el desempeño de Marcela Guaymás, le impuso un ritmo tal, que fue ganadora indiscutible del certamen, dejando a sus rivales allá lejos, en el horizonte penumbroso de un circuito que se extiende por una zona donde muchos aseguran que “pasan cosas raras”.

Andar diario

Marcela Guaymás es enfermera domiciliaria. Todos los días viaja en su bicicleta desde la localidad de Cerrillos hasta San Lorenzo para atender un enfermo. Esa gimnasia la mantiene, tal vez sin buscarlo, en una excelente condición física. Solo para ir a trabajar diariamente, recorre 42 kilómetros.

 

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