Herreros de El Carril construyeron gratis el galpón de Bomberos Voluntarios


3 septiembre, 2019


Plantean un modelo solidario que se replique en toda la provincia.

Todavía están frescos en la memoria esos días de chapa y soldadora en el viejo taller de herrería de don Marcelo Gutiérrez. El hombre, un reconocido vecino de El Carril era -y aún lo es- profesor en la escuela técnica y el herrero del pueblo.

Allí, en ese bullicioso lugar donde el hierro toma forma a fuerza de combo y soplete, un grupo de jóvenes iba aprendiendo a manejar el metal, desde la teoría hasta la misma práctica. Allí, don Gutiérrez enseñaba el oficio, pero también formaba en carácter a ese grupo de muchachos que, sin darse cuenta y casi como un juego, fueron moldeando su espíritu, hasta que la vida les puso al noble trabajo de herrero como el sustento para ellos y para sus familias. Hoy este grupo de muchachos levantan en alto el oficio; tienen su propio taller o trabajan en empresas donde se desempeñan en tareas afines y, casi como un karma, repiten los valores que aprendieron en aquel viejo taller.

Sebastián Díaz es sobrino de don Gutiérrez y forma parte de ese grupo de jóvenes herreros que “vienen dando qué hablar en El Carril”.

Son los mismos trabajadores que en una actitud solidaria decidieron construir en forma gratuita el galpón de Bomberos Voluntarios de esa localidad.
“Estamos en la última etapa del galpón de los Bomberos. Tiene 15 x 10 m, son 150 metros cuadrados. La idea nació hace un tiempo atrás con un grupo de amigos que también son herreros. Somos 12 personas que nos alternamos para poner nuestro trabajo y maquinarias para ayudar a la gente”, aseguró Sebastián.

Los jóvenes trabajan solo los sábados y resignan ese día de descanso para cumplir con ese granito de arena que los edifica como buena gente.
“Solo nos juntamos los sábados porque cada uno tiene sus temas que atender. Nos reunimos en el cuartel de Bomberos”, sostuvo.
En la cuenta ya van 14 sábados de trabajo que han dado sus frutos y están a la vista. El galpón está levantado, con un tinglado asegurado, donde solo falta el portón. Calculan que en otros tres sábados la obra estará totalmente concluida.
Los Bomberos ya están usando las instalaciones, pero para culminar solo falta el acceso.

Aportes

Los materiales fueron aportados por la Municipalidad, y el intendente Efrain Orosco no dudó en sumarse a esta incitativa desde el lugar que le compete como jefe comunal.
Pero solo la mano de obra, a valores actuales, ascendería a unos 200 mil pesos, cifra que los jóvenes herreros amortizaron en un 100% con su actitud humanista.
“La obra es totalmente solidaria; no cobramos nada. Por ahí siempre nos quejamos y decimos que nadie hace nada. Nosotros decidimos dejar de criticar y poner un granito de arena”, dijo Sebastián.
Ahora que la obra está casi concluida llevarán su actitud solidaria a otro rincón de El Carril, allí donde la gente necesita la mano desinteresada de estos muchachos “de fierro”.

Una red solidaria de oficios

Los jóvenes no están conformados como organización de ninguna especie. Solo los mueve el afán solidario de ayudar desde su pequeño espacio a quienes más lo necesitan, pero los entusiasma que esta sea la puntada inicial para una red solidaria de oficios que se extienda en todo el valle y la provincia para ayudar a la gente. Lejos de los demagogos y los burócratas, ellos están convencidos de que grandes cosas se pueden lograr con el pequeño aporte de cada uno. Para esto convocaron a otros trabajadores que puedan aportar su experiencia o maquinarias para esta noble causa, desde el lugar que sea. Simplemente juntarse y una vez a la semana trabajar para la gente más pobre; la más próxima.
“Básicamente somos un grupo de amigos que nos formamos en un mismo taller hace más de 30 años. De ahí salimos todos y de ahí salió esta idea. Ahora trabajamos con el galpón de los Bomberos, pero vamos a ir al hospital a soldar las camas, puertas y sillas que están destruidas”.

Otras obras

“Antes ya hicimos otras obras para gente pobre que no tenía para techar la casa o tenía materiales, pero no podía pagar la mano de obra. Hicimos cosas chicas y ahora un poco más grandes”, contó entusiasmado Sebastián Díaz. “Queremos que esto se conozca y que se replique. Esto no será para nosotros, será para todos y todos podemos ayudar en algo”.

 

Fuente: El Tribuno de Salta

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