[ HAY VIDEO ] Quedó ciego hace dos años y hoy tiene su propia fábrica de escabeches


27 noviembre, 2019


El jueves pasado Santiago inauguró su pyme, en la que produce escabeches de porotos blancos y negros, berenjenas, hongos y ají locoto. 

“Conservas Atacopampa” es el nombre que Santiago de la Cuesta le puso a su sueño, aquel que empezó a fraguar hace dos años, cuando se quedó ciego, y por el que trabajó incansablemente hasta que lo pudo materializar, el jueves pasado, cuando inauguró su fábrica en calle Rivadavia al 860 de la capital salteña.
En su fábrica produce, comercializa y distribuye alimentos en conservas, sin aditivos ni químicos agregados y de una manera amigable con el ambiente. “Hacemos escabeche de hongos, ají locoto, porotos blancos, porotos negros y berenjenas; son productos artesanales que representan a Salta, con una excelente presentación y la mejor calidad en su materia prima”, afirma Santiago, orgulloso de sus productos.
Este 21 de noviembre, acompañado por sus afectos y las personas que lo apoyan en el proyecto, Santiago abrió formalmente su pyme.
En diálogo con El Tribuno, el fundador y director de esta empresa señaló que se trata de “un emprendimiento que empecé en septiembre del 2017, debido a mi inquietud emprendedora y porque, por mi discapacidad visual, el sistema laboral me cerró las puertas”.
“Tras dos años de mucho trabajo y sacrificio logramos cumplir con las habilitaciones necesarias para poder hacer realidad este sueño”, destacó

El origen del proyecto

Cuando Santiago se empezó a quedar ciego, se le fue haciendo cada vez más difícil conseguir trabajo: “Entonces empecé a analizar qué podía hacer para sostenerme y fue surgiendo la idea de esta fábrica de conservas, porque me gusta cocinar y me sale bien”. Reveló que sus padres “cocinan desde siempre” y tenían sus recetas de conservas que él tomó y las fue modificando hasta lograr productos “que sean excelentes y que les gustaran a todo el mundo”.
“Levantar una pyme que venda alimentos requiere mucho estudio, tanto a nivel de higiene y seguridad y bromatológico como financieros y económicos”, resaltó Santiago, quien siempre tuvo la idea de poner una fábrica y producir en cantidad: “No quería vender en una plaza o afuera del súper y que me compren por ser ciego… por pena. Yo quería formar una empresa”.
Por eso primero con un préstamo de sus padres, que devolvió de a poco y con mucho esfuerzo, y luego con otro crédito de la Subsecretaría de Comercio del Ministerio de Producción de la Provincia, compró una máquina esterilizadora “para poder hacer estas conservas en perfecto estado de higiene y seguridad”, y fue incorporando otros elementos necesarios para la empresa.
“Si bien la fábrica ya está operativa, todavía le faltan algunas cosas”, aclara Santiago, quien apuesta a seguir creciendo en su emprendimiento.
Actualmente, Atacopampa produce unos 500 a 700 frascos de conservas al mes, los cuales son distribuidos en distintos puntos de venta en varias zonas de la ciudad de Salta y en pueblos como Cafayate y Cachi.
En el centro de la ciudad las conservas se pueden conseguir en carnicería La Florida, mientras que en Tres Cerritos se vende en La Francisca. En la avenida Arenales, en tanto, están presentes en Cru y carnicería La Estancia, o en Picante, en la zona del shopping Alto Noa y en Cava 71, en la zona sur. Quienes viven en San Lorenzo también pueden comprarlas en La Tienda.
“Tenemos una muy buena receta, pero nos falta darnos a conocer para afianzarnos en el mercado y aumentar las ventas”, reconoce Santiago, quien hoy solo puede cubrir los costos de la empresa, que se dividen entre el pago del crédito con el que pudo iniciar el proyecto, el alquiler del edificio donde funciona la fábrica, show room de la marca y la compra de materia prima.
“No me da rédito económico aún la empresa”, dice Santiago, sin que suene pesimista la sentencia, por el contrario, confía en que es todo parte de un proceso hasta que su emprendimiento despegue: “Mis padres me ayudan, todavía no puedo vivir de esto pero al menos pago el costo de funcionamiento de la empresa”.
Trabajan varias personas en la pyme: una diseñadora gráfica, una contadora, un abogado, la novia de Santiago, Fátima Villada, y Celedonio, el hermano del joven emprendedor.
Cada día Santiago es quien prepara las conservas. Tiene colaboración de su novia para hacer las compras y de una ayudante de cocina para picar la materia prima, porque “si bien lo hago sin problemas, me demoro mucho tiempo”, explicó.

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Posted by SALTA SOY on Tuesday, November 26, 2019

Un lento descenso a la oscuridad

Santiago tuvo problemas en la vista desde pequeño. Siempre lo afectó una miopía muy alta. A los 17 años tuvo desprendimiento de retina en el ojo derecho y lo perdió por mala praxis.
Al año siguiente tuvo el mismo problema en el ojo izquierdo; pero esta vez, con una mejor atención por parte de los médicos, se sometió a cinco operaciones durante varios años, las cuales fueron retardando la pérdida de la visión, que finalmente ocurrió cuando tenía 24 años.
“Perder la vista paulatinamente me dio fuerzas, ya que me fui acostumbrando a la idea de ser ciego y aceptando lo que me tocaba, que no es nada fácil”.
Hoy tiene 26 años, y si bien las cosas no le han sido fáciles, se siente fortalecido frente a la adversidad y enfrenta con hidalguía su suerte mientras forja día a día su propio destino.

FUENTE: EL TRIBUNO SALTA

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