Gimena, quien nació con parálisis cerebral, cumplió el sueño de tener su fiesta de 15


24 junio, 2021


“En medio de la celebración nos regaló una sonrisa”, contó Graciela, su mamá.

Gimena García celebró ayer su cumpleaños de 15. Un sueño hecho realidad. Lució un hermoso vestido azul y estuvo rodeada del afecto de sus padres y de sus seis hermanos, con quienes vive en una casita de barrio Pinares, Cerrillos. Nació con parálisis cerebral y cargó a lo largo de su vida con un delicado estado de salud. Graciela, su mamá, en diálogo con El Tribuno contó: “Organizamos una fiestita íntima, para no exponerla ante el peligro del coronavirus. Ella es la mayor de mis tres hijas mujeres y como toda mamá, yo soñaba con verla festejar su cumpleaños de 15 y lucir el vestido. Lo hizo y nos quedará ese hermoso recuerdo”.

“Yo sabía que no iba a poder bailar el vals ni comer torta, pero quería tener una foto con su fiesta y salió todo muy lindo con su vestido. Hasta nos regaló una sonrisa”, resaltó Graciela.

Una larga lucha por la vida

Nació con parálisis cerebral, por lo que Gimena permaneció con sonda nasogástrica hasta los tres años. A esa edad comenzó a comer cosas licuadas. “Confiamos en Dios en todo momento. Mi hija comía de todo, pero bien licuado porque no mastica. Yo la llevaba a instituciones como Sacra Hirpace. Fue creciendo y mejorando con el tiempo. Se sentaba en su silla, se reía, la sacaba a pasear. Todo iba bien hasta los 10 años, edad en la que le dio varicela”, recordó su mamá.
“A causa de eso volvimos al hospital y se produjo un importante retroceso en su salud, hasta caer en terapia intensiva, porque también se contagió de neumonía. Estuvo un mes entubada para respirar. Tuvieron que hacerle una traqueotomía. Permaneció un año y medio en el Materno Infantil. Yo estuve todo el tiempo a su lado y contó con todo el apoyo familiar”, señaló Graciela.
Una vez superada la etapa del respirador, estuvo un año más internada. En total fueron tres largos años en el centro médico. Profe no les autorizó la internación domiciliaria,  pero les prevé de leche y pañales. Pasó luego a hacerse cargo el hospital Papa Francisco. Desde 2019 Gimena está en su casa, junto a los suyos. “Sigue con su patología, ya no se sostiene sola, tiene poca independencia. Es oxigeno dependiente, tiene una traqueotomía y no habla. Pero en su fiesta nos miró a todos y nos regaló una sonrisa. Nos hizo muy feliz y nosotros a ella”, concluyó Graciela.

Necesita un aire acondicionado

Sobrellevar el delicado estado de salud de Gimena requiere de un cuidados especiales y un lugar adecuado. Aldo García (44), su papá, dijo que ya lo tramitó en la localidad hace tres años pero aún no tiene una respuesta. Climatizar el ambiente en el se encuentra, es vital para la joven.

“Soy creyente. Pasé cosas muy duras. Trabajo en la construcción, pero hoy estoy casi parado y sin obra social. Mi hija cuando escucha mi voz o la de la madre se pone muy contenta. Los sentimientos se transmiten. Cuando salimos del hospital los médicos, que hicieron todo, nos dijeron: llévenla, cuídenla y denle mucho cariño y dedicación. Gracias a Dios hoy podemos tenerla”, relató el padre.

Aldo es evangélico, pero dijo sentirse un tanto solo en este sentido: “Le pido a los pastores que alguna vez pasaron por aquí, que oren por mi hija, porque lamentablemente no volvieron más para acompañar a un enfermo. Gimena me cambió la vida para bien. Por algo está con nosotros”.

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