¡Entrada libre y gratuita! / La Sinfónica se presentará en la Iglesia San Francisco


4 septiembre, 2019


Con el estreno de la suave “Danza de las sílfides”de Berlioz y composiciones de Mozart y Schuber, la Orquesta sonará al mando de su director Noam Zur.

En el marco del ciclo Otros Escenarios, y bajo la batuta de Noam Zur,  la Orquesta Sinfónica de Salta se presentará en la Basílica Menor San Francisco (Córdoba 33).  El concierto será este jueves 5 de septiembre, a las 21, con entrada libre y gratuita.

Se estrenará La condenación de Fausto Danza de las sílfides de Héctor Berlioz y el  repertorio se completará con la Serenata N° 12 de Wolfgang Mozart y la Sinfonía N° 8 La inconclusa de Franz Schubert.

La condenación de Fausto (en francés: La Damnation de Faust) es una obra musical para orquesta, voces solistas y coro, compuesta por Hector Berlioz y estrenada por primera vez en París el 6 de diciembre de 1846. Es una obra concebida para ser tocada y cantada en versión de concierto, aunque años después de la muerte del compositor se la haya representado en ocasiones en versiones escénicas de ópera y de ballet. Toda la obra ahonda en el escepticismo respecto al poder de la razón como medio para alcanzar el conocimiento y la felicidad, pero Danza de las sílfides logra llevar al oyente a un universo de magia y dulzura.

Mozart componía serenatas para celebraciones sociales, generalmente para ser escuchadas en terrazas o jardines cortesanos. Sin embargo, la Serenata N° 12 resultó altamente elaborada: en cuatro  movimientos, introduce gestos atípicos como la tonalidad menor en el primer movimiento y procedimientos complejos, entre ellos el contrapunto en el tercer movimiento.

La Sinfonía N° 8 de Franz Schubert, fue compuesta en 1822 pero no fue descubierta hasta varios años después de la muerte del compositor. El nombre de Inacabada o Incompleta (en alemán, Unvollendete) se debe a que solo consta de dos movimientos aunque nada demuestra que Schubert pensara hacer el resto, con lo que la obra podría estar completa.

Se han desarrollado diversas teorías acerca de por qué la sinfonía está incompleta, de por qué Schubert no llegó a finalizar su trabajo. Muchos consideran que, al enterarse tan solo un mes después de comenzar a escribir la sinfonía de que padecía sífilis abandonó la obra y se la dio a su amigo Josef Hüttenbrenner. Este se la regaló a su hermano Anselm, quien finalmente se la entregó a Johann Herbeck, el director que la interpretaría en Viena por primera vez.

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