El romanticismo llega al Provincial de la mano de la Orquesta Sinfónica


12 noviembre, 2018


Los sonidos de Wagner y Mahler y la voz de Guadalupe Barrientos darán brillo a una nueva presentación de la agrupación.

 

Bajo la dirección de Noam Zur, la Orquesta Sinfónica presenta La voz romántica con la participación de la mezzosoprano Guadalupe Barrientos. La cita será el jueves 15 de noviembre, a las 21, en el Teatro Provincial. 

Entradas a la venta en la Boletería del Teatro: platea y palco $100, pullman y súper pullman, $50. Descuentos para estudiantes y jubilados.

El repertorio está integrado por: Cinco canciones para voz femenina “Wesendonck Lieder” de Richard Wagner y Sinfonía Nº 4 de Gustav Mahler.

Guadalupe Barrientos

Estudió en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en el ISATC (Instituto Superior de Arte del Teatro Colón). Formó parte del Coro de Niños del Teatro Colón y  desde  el 2007 integra el Coro Polifónico Nacional.

Debutó como solista con Juventus Lyrica cantando el rol de Maddalena (Rigoletto) en 2007. También interpretó los roles de Aurora (Doña Francisquita), de la Madre y la Libélula (L´enfant et les sortileges), Suzuki (Madama Butterfly), entre otros.

Protagonizó la versión de La Cenerentola, que ofreció con gran nivel artístico, el elenco nacional para la culminación de la Temporada Lírica del Colón, en octubre de 2012.

El repertorio

Wilhelm Richard Wagner fue director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo. Sus óperas, que calificaba como dramas musicales, se destacan por su concepto de obra de arte total, libreto y escenografía incluidos.

Wagner conoció el amor idealizado y hondamente inspirador de Mathilde Wesendonck, esposa del banquero Otto Wesendonck, mecenas del compositor. Su amor secreto nació durante su estancia junto a su esposa Cosima, en la propiedad del matrimonio Wesendonck.

Aunque al principio parece diluirse una amistad común de dos matrimonios bajo el mismo techo, Mathilde sucumbe poco a poco a la personalidad desbordante del músico, y él descubre y comprende los más secretos anhelos musicales de la joven mujer. De esta sintonía surgen los Wesendonck Lieder, cinco canciones para voz y piano, compuesto sobre los poemas de Mathilde. El conflicto amoroso aparece reflejado en el drama musical Tristán e Isolda, que comparte dos poemas de los asignados a las cinco canciones.

Gustav Mahler, músico austriaco valorado entre los más grandes y originales directores y compositores de sinfonías y de lied que ha dado la historia del género, consideraba que componer una sinfonía es “construir un mundo con todos los medios posibles”: melodías populares, marchas, fanfarrias militares, etc.

La extensión de sus sinfonías, el empleo de armonías disonantes y su condición de judío generaron una corriente de hostilidad y provocaron la prohibición de sus obras hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a considerarse en el repertorio de las grandes orquestas.

La Sinfonía Nro. 4 es una de sus sinfonías más cortas. El cuarto (último) movimiento fue el primero en componerse, en forma de lied “La Vida Celestial”, una visión de la infancia que ingresa al Paraíso. Es una obra para soprano y orquesta, con una importante participación de los instrumentos de madera, mientras que la sección de percusión está particularmente nutrida, y no participan los trombones ni la tuba.

Comentario

^