El equipo argentino ganó una medalla de oro y dos de bronce en una atípica Olimpiada Internacional de Matemática


28 septiembre, 2020


El certamen estuvo organizado por Rusia, pero se realizó de forma remota y con estrictas medidas de seguridad por la pandemia de coronavirus.

Tres estudiantes argentinos consiguieron medallas en la 61a Olimpiada Internacional de Matemática, que tuvo sede en San Petersburgo (Rusia) pero se llevó a cabo de manera remota por la pandemia del coronavirus.

Bruno Ziger, que tiene 16 años y estudia en la Escuela Técnica ORT, consiguió la medalla dorada al clasificarse en la 43a ubicación del ranking absoluto. Ya había logrado una presea de bronce en la pasada Olimpiada 2019, en Bath, Reino Unido.

Antes de participar de su segunda Olimpiada, Bruno explicó el encanto de estos encuentros: “Desde un punto de vista matemático, me gusta mucho la idea pensar problemas que uno nunca vio y tener que entenderlos para poder hallar una solución”.

Además, destacó el rol comunitario: “Desde un punto de vista social, lo que me parece genial de las Olimpíadas es la enorme comunidad que se genera, tanto de olímpicos como de exolímpicos, que intercambian constantemente ideas, momentos y experiencias”.

En las redes sociales cosechó numerosos mensajes de apoyo, entre ellos el del escritor Guillermo Martínez, licenciado en Matemáticas y con estudios de doctorado en Lógica y posdoctorado en Oxford.

Bruno también recibió una caricia de su propia familia. “Esta mañana nos enteramos de que Brunito había obtenido la medalla de Oro en la Olimpiada Internacional de Matemática 2020. Estamos super felices por su logro que es bien merecido por el esfuerzo y la pasión que le dedica al aprendizaje”, lo felicitó papá Roberto.

En tanto, Julián Cabrera y Matías Raimundez (17 y 18 años, ambos del Instituto Politécnico Superior de Rosario) se quedaron con medallas de bronce, tras culminar 181° y 236°, respectivamente. Así, igualaron el resultado obtenido hace un año.

La delegación argentina también logró dos menciones honoríficas, para Lucas Sandleris (17 años, hijo de Guido Sandleris, expresidente del Banco Central, y estudiante del Colegio Nacional Buenos Aires) y Lisandro Acuña (16 años, Escuela Técnica ORT II).

“Felicitamos a Lucas Sandleris (5to. 9na.) por haber obtenido una Mención Honorífica en la 61ra. Olimpíada Matemática Internacional”, escribieron los representantes del equipo del Colegio Nacional Buenos Aires. También se expresó en ese sentido el rector de la institución, Gustavo Zorzoli​.

Charo Morancos, que tiene 17 años y estudia en el Colegio San Simón (La Plata), completó el equipo titular presentado por la Argentina, que estuvo coordinado por Martín Mereb y Patricia Fauring.

Mereb, especializado en la Teoría de Números, cursó la licenciatura en la Universidad de Buenos Aires y luego hizo un doctorado en la Universidad de Texas. Se desempeña como jefe de Trabajos Prácticos en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Y tiene experiencia en las Olimpiadas: ganó el oro en Taipei, China, en 1998.

Por su parte, Fauring –doctora en Matemática– es la histórica líder de la delegación argentina en este tipo de certámenes. Ocupa la jefatura del Departamento de Ciencias Exactas del CBC.

En la clasificación general de las delegaciones, que se realiza de manera extraoficial, la Argentina ocupó el 50° puesto. Hace un año había quedado en la 53a posición.

China lideró ese ranking por segundo año consecutivo. Más atrás quedaron Rusia y Estados Unidos.

La 61a Olimpiada Internacional de Matemática se iba a realizar en San Petersburgo de forma presencial, como todos los años. Con la intención de mantener esa modalidad, su realización fue postergada dos meses.

Sin embargo, ante la continuidad de la pandemia, se puso en práctica un esquema de emergencia para llevar a cabo esta tradicional cita, con un estricto protocolo de seguridad.

“Los organizadores y la Junta de la Olimpiada decidieron que era vital el cumplimiento del certamen en septiembre para todos los jóvenes matemáticos que se han estado preparando para competir durante tantos años”, explicaron en la página oficial de San Petersburgo 2020.

“Con el objetivo de hacerlo de forma remota, se creó desde cero un nuevo formato, con protocolos de seguridad para que todos pudieran confiar en la integridad de los resultados”, continuaron los organizadores.

Los exámenes se desarrollaron en un centro elegido especialmente en cada país participante. Los test fueron transmitidos por streaming y supervisados por el equipo de Vigilancia en Rusia.

Como medida adicional de seguridad, los exámenes se iniciaron en una franja horaria de cuatro horas y media. De esta manera, se evitó que el test comenzara en un país después de que finalizara en otro territorio.


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