Día del Canillita: “Gracias a esto pude sacar adelante a mi familia”


8 noviembre, 2021


Cada 7 de noviembre se celebra en nuestro país el día del canillita.

El motivo se remonta a la ciudad de Buenos Aires donde Florencio Sánchez, dramaturgo y periodista, escribió una obra titulada “Canillita” inspirada en aquellos niños y adolescentes que se paraban en las esquinas a vender diarios y revistas. El titulo surgió luego de notar que uno de los jóvenes a los que observaba usaba los pantalones por arriba de los talones dejando ver sus “canillas”. Por eso, conmemorando su fallecimiento un 7 de noviembre, se instauró en Argentina hace 74 años el Día del Canillita, jornada a la que los trabajadores del rubro tomaron como no laborable y en la que los diarios no se editan.

Jorge lleva 27 años vendiendo diarios y revistas en su colorido puesto de Barrio Tres Cerritos que se encuentra a pocos metros de una escuela primaria y en la puerta de un sanatorio. Ya vio pasar dos generaciones de clientes que de lunes a viernes esbozan un “buen día” al paso.

“Me tocó ver a chicos que eran niños y hoy ya son adultos, los veía ir a la escuela con el delantal y la mochila, y hoy traen a sus hijos”, relata Jorge.

Y, es ahí donde encuentra lo más gratificante de su labor en el contacto con los clientes, en las charlas confidentes y el respeto que se ganó con trabajo y dedicación. “Nuestro trabajo hecho con responsabilidad y con empeño, nos da dignidad. El respeto de los clientes hacia mí me demuestra que hice bien mi trabajo, tengo clientes que siguen viniendo durante años y eso me hace pensar que soy un buen vendedor”, cuenta.

No importa la lluvia, el frío, el calor o la inestabilidad de la economía, todos los días Jorge sale a trabajar con la bicicleta como fiel compañera, por las tardes para repartir y por las mañanas para ocupar su puesto fijo que considera su segundo hogar: “Todos los días te levantas a trabajar, sin importar el clima o cualquier otra cosa. Esto es importante para mí y es una responsabilidad con los demás. Es un sacrificio muchas veces, pero lo llevo adelante con orgullo”.

Con la radio sonando y ordenando las revistas por género y nivel de interés, nos cuenta que el ser “canillita” surgió por necesidad, pero que le tomó cariño y agradece: “Me motiva la dignidad que me da, no lo planeé, pero gracias a esto pude hacer mi casa y sacar adelante a mi familia”.

Jorge relata que tuvo que pasar momentos muy duros y que con el paso del tiempo se dio cuenta de que todo va cambiando: “tenemos que ir amoldándonos a los clientes, siempre escucharlos y saber qué ofrecerles. Únicamente nos sustentamos por las colecciones que salen y tenemos el problema de que como las distribuidoras no son de acá vienen en poca cantidad, entonces tenés que reducir clientes. Se perdieron revistas tradicionales, porque algunas al ser de otros países se encarecen y todo eso nos perjudica, pero seguimos adelante”.

Sobre la pandemia, el canillita sostiene que fue un obstáculo pero que nunca dejó de trabajar, y afirma que el verdadero desafío al que le teme es a la lectura en plataformas digitales: “Todos los clientes que perdimos en la pandemia no los recuperamos, y ahora que leen por internet estamos pensando qué pasará el año que viene, hay que buscarle la vuelta. Hay kioscos que venden otras cosas. Yo hago repartos por la tarde y estoy en el kiosco por la mañana, porque si me quedo acá todo el día no llego con la plata. Tengo que asegurarme la entrada fija para sobrevivir”.

Gracias Jorge, y un feliz día a todos los canillitas que realizan este valioso trabajo fundamental para que la información, la cultura y el entretenimiento lleguen a cada rincón.

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