De qué se trata el suero hiperinmune argentino que podría frenar la pandemia


28 junio, 2020


El anuncio de un suero hiperinmune que permitiría neutralizar al coronavirus puso en el foco de atención a un grupo de científicos argentinos.

No obstante, pese a la esperanza de frenar la pandemia, ellos mismos se muestran cautelosos ante la prueba más importante que deberán enfrentar: tratar pacientes.

En diálogo con A24.com el director de proyectos de Inmunova Santiago Sanguineti dijo: “Para nosotros es una satisfacción llegar a este resultado, pero hasta que no llegue a los pacientes es como que nos falta”.

Mediados de julio es la fecha estimada para comprobar la eficacia del suero hiperinmune, que ya probó ser efectivo ante otras enfermedades y volverá a ponerse a prueba con el objetivo de convertirse en un tratamiento para los pacientes con cuadros moderados y graves de Covid-19.

Qué es el suero hiperinmune

El suero hiperinmune antiCOVID-19 consiste en una inmunización pasiva, es decir en introducir en un organismo, que ya se encuentra batallando contra el SARS-CoV-2, anticuerpos que se sumarán a la respuesta inmune propia que ya tenga.

El método se puede resumir en tres pasos:

  • Extraer una parte del virus.
  • Inyectarlo en caballos
  • Purificar su respuesta inmune en un suero que podría ser la respuesta ante la infección del COVID-19.

Cada paso exige de una preparación específica y años de estudio.

La naturaleza de los caballos les proporciona una extraordinaria capacidad de generar gran cantidad de anticuerpos, pero antes de suministrarle “el invasor” (el suero) que estimulará su sistema inmunológico es necesario extraer, gracias a ingeniería genética, un antígeno. O sea: una porción del virus.

Linus Spatz, biólogo y director de Inmunova simplificó: “Es lo mismo que vacunarlo, elegimos qué pedacito del virus le suministramos y el caballo ni se entera”. El resultado es un tratamiento similar al que se obtiene con el plasma de convaleciente pero que podría realizarse a gran escala.

Sanguineti aportó: “Nosotros podríamos generar unidades para abastecer la demanda de casos moderados a severos que, si funciona, podría lograr que se recuperen más rápido de manera que pase a ser una fiebre común, sin ninguna complicación”.

Paso por Paso

Cautela. Esa es la palabra que inunda cada una de las declaraciones que brindan los científicos argentinos, ya que a pesar de contar con buenos resultados en el laboratorio aún resta ser probado en pacientes.

“Para mí es un paso importante, pero hasta que no logremos demostrar que el producto funciona, falta. No queremos generar falsas expectativas. Cuando se prueba en seres humanos, hasta que el ensayo no termina, no se puede anticipar el resultado”, remarcó Sanguineti.

Para Spatz, si se comprobara su eficacia, este suero “es una solución a mediano plazo”. Probar una vacuna es complicado, lleva varios meses y se debe inocular en miles de personas, sin embargo para verificar la efectividad de este tratamiento se necesitan cientos.

“La propuesta -entonces- es probarlo en 250 pacientes y creemos que va a llevar, al menos, 3 meses”, resumió el director de Inmunova. Luego advirtió que este ensayo dependerá del curso de la pandemia. “Tenemos miedo que se desborde el sistema de salud y que no haya capacidad de hacerlo en las mejores condiciones porque se deben tomar datos de forma rigurosa”, subrayó.

Es que en esta clase de ensayo se busca corroborar que los infectados no ingresen a las Unidades de Cuidados Intensivos, es por eso que se lo administrarán a los cuadros moderados.

Spatz destacó: “El ensayo se realiza en esa franja porque creemos que cuanto antes lo demos será más eficaz porque vamos a bloquear aún más al virus. No podemos darlo en personas que estén con respirador porque el virus no está tan presente, las que están presentes son las secuelas”.

El director de proyectos en Inmunova insistió: “No es una vacuna, son anticuerpos equivalentes a los que normalmente genera el cuerpo, pero no duran para siempre. Después de que el producto desaparece las probabilidades de contagiarse son las mismas”.

De todas maneras, ambos científicos concordaron en que podría administrarse luego de confirmar que una personas padece COVID-19, es decir con un PCR positivo, aunque se mostraron con extrema cautela sobre este punto. “No solo frenás la carga viral sino que tampoco contagiaría y ese es el concepto”, aseguró Spatz.

La fecha estimada para poner a prueba el suero argentino es mediados de julio, ya que estén en pleno proceso de validación del “protocolo ante la ANMAT”. “Estamos trabajando activamente con los comités de bioética para que comenzar con el ensayo en muchos hospitales, entre ellos unos 10 del AMBA”, completó Spatz.

Pese a que ante cada avance científico existe la noción de “tiempo récord”, los especialistas aclaran que la velocidad de los desarrollos está relacionada con años de investigación. “Teníamos una experiencia previa con un producto que desarrollamos para el Síndrome Urémico Hemolítico, que ya estaba en fase clínica 2 y 3. Tuvimos que suspenderlo por el inicio de la pandemia porque al ser un producto pediátrico no era seguro seguir”, explicó Sanguineti.

Spatz complementó: “De un día para el otro tuvimos que frenar el ensayo clínico y ya veníamos leyendo qué pasaba con la pandemia, nos apasiona entender la enfermedad para ver cómo combatirla. Cuando empezó la cuarentena estricta hicimos una reunión virtual pensado en si abríamos, o no, el laboratorio para empezar con esto. En dos minutos estaba el equipo completo, la respuesta fue fantástica”.

Lo siguiente fue ponerse manos a la obra. “Empezamos a leer papers, datos de bioinformática y publicaciones que están accesibles para todo el mundo, y en una reunión de este consorcio de COVID dijimos ‘podemos hacer sueros’. La Fundación Instituto Leloir ya venía trabajando en la producción de antígenos y nosotros estábamos analizando estrategias terapéuticas cuando descubrimos que se analizaba una proteína denominada RBD, relacionada con el ingreso a las células, que es un dominio de una proteína más grande llamada Spike. Desde el grupo que lidera Andrea Gamarnik conseguimos prestadas las proteínas, inmunizamos a los caballos y vimos que levantaba una buena respuesta inmune”, resumió el director de Inmunova.

Luego remarcó: “Hace meses que veníamos trabajando en silencio, nos pusimos firmes en que hasta que no veamos qué neutraliza al virus no íbamos a dar a conocer la noticia. Casi en simultáneo, el Malbrán, la Universidad Nacional de Córdoba y el Leloir nos dijeron que el suero era capaz de bloquear y neutralizar el ingreso del virus a las células, sacamos un comunicado y ahí explotó la noticia”.

Este avance no solo radicó en la experiencia previa, sino en la colaboración que tuvieron del Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), con la colaboración de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Mabxience, CONICET y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Para todos y todas

El plasma de convaleciente ha empezado a demostrar su eficacia a medida que se ha puesto a prueba, pero aún se encuentra en etapa experimental. Este suero, que sería similar en su acción terapéutica, también mostrará su valor a medida que sea administrado en pacientes. Sin embargo, cuenta con un punto a favor: su escalado.

Dicho fácilmente: para contar con plasma de convaleciente es necesario contar con recuperados que decidan donar y que sus muestras cuenten con la cantidad de anticuerpos necesarios para auxiliar a otros que se encuentren batallando contra el coronavirus. En este caso, según los propios especialistas, los caballos son “biofábricas”.

Spatz puntualizó: “Estamos asociados con el Instituto Biológico Argentino (BIOL), que produce miles de sueros al año. Ahí está la primera respuesta para escalarlo y si hiciera falta más está la empresa Mabxience, que también trabaja en el proyecto, que producen las proteínas (antígenos) y tiene capacidad”.

Sin cifras o números claros, el director estimó que se podrían realizar “40 mil dosis por mes”, aunque aclaró que ese número podría triplicarse en poco tiempo de ser necesario.

“Tenemos que demostrar que el producto funciona en la gente que está con un cuadro de moderado a severo bajando las complicaciones, ya que son los pacientes más importantes para el sistema de salud por la ocupación de camas y las internaciones en terapia. De este modo se cambiaría totalmente la forma de manejar la pandemia”, cerró Sanguineti.

Fuente: A24.com

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