Cierre de Skombros: “Se hizo insostenible el negocio”


6 diciembre, 2018


Después de 25 años cerrará el local por la crisis económica que afecta a todos.

Benito Salvatierra fue parido dentro de El Patito mientras se desarrollaba una bailanta. El hombre de 62 años suele contar esa historia para convalidar su currículum en el negocio de los bailes nocturnos, que inició en el local tradicional de su familia de calle Lavalle.

“Conozco a la perfección el negocio”, relató el empresario a El Tribuno, pero esta vez todo ese conocimiento de poco le sirve ante una realidad que lo supera: la crisis económica del país, por la que tiene que cerrar su boliche Skombros luego de 25 años ininterrumpidos de ser un punto de referencia en la nocturnidad salteña.

La ecuación para Salvatierra es simple. Tiene un local para 1.400 personas y en los últimos meses cada vez que abre apenas ingresan entre 300 y 600.

“La poca gente que viene no consume casi nada dentro del boliche y encima ahora se debe poner la entrada gratis para poder competir con los demás locales. Así se hizo insostenible el negocio”, se lamentó Benito y explicó que hasta antes de Navidad abrirá Skombros para después cerrarlo definitivamente.

“La situación económica no da para más. Me cansé de esperar que haya un repunte pero cada fin de semana es peor”, agregó el propietario del boliche de avenida Yrigoyen.

Solo para abrir un sábado, el dueño de Skombros debe invertir unos 60 mil pesos, según contó. Debe pagar a sus once empleados, la seguridad, la iluminación, los impuestos y por aparte de ese presupuesto a los músicos que tocan en vivo. La noche ya no rinde.

“Hoy los chicos prefieren hacer juntadas en sus casas o salir a una confitería”, dijo Benito. Estimó que un joven necesita unos $1.200 para pasar una jornada de festejo que incluya salida a un boliche.

Por la recesión económica que golpea sobre todo a los sectores de ingresos medios y bajos, que son los que suelen ir a Skombros, Salvatierra no tiene mucho margen para subir sus precios y en las ventas de bebidas, que es el fuerte del negocio, termina prácticamente sin ninguna ganancia.

Desde septiembre, al local le cortaron la luz en tres oportunidades por falta de pago. “Además, debemos hacer frente al alquiler, que por suerte el dueño nos tiene contemplación por la situación que estamos atravesando”, dijo Salvatierra. “Realmente no sé cómo hacen otros boliches que no cobran entrada y traen uno o más artistas con un caché de 250 mil pesos para actuar 20 minutos. Eso, sinceramente, no lo entiendo”, advirtió el empresario salteño.

De todas maneras, Salvatierra no se lamenta por su suerte económica, ya que tiene otros negocios para mantenerse de manera holgada, sino porque tiene que abandonar un emprendimiento por el que apostó casi la mitad de su vida.

“Es durísimo todo, vivimos muchas cosas en Skombros. La noche te da muchos sinsabores, pero también muchas alegrías”, concluyó Salvatierra.

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